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Al Banco Central le cuesta más de US$ 800 millones al año sostener el dólar

Al Banco Central le cuesta más de US$ 800 millones al año sostener el dólar

 

 

PEXELS

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La historia se repite. El dólar se debilita y se acerca $ 28, amenaza con bajar de ese piso y el Banco Central (BCU) realiza compras millonarias para intentar sostenerlo. Las intervenciones en el mercado cambiario han sido una constante en el último año y medio, un período en que la divisa superó en contadas ocasiones los $ 29.

La compra de dólares que realiza la autoridad monetaria implica que se inyectan más pesos al mercado. Para evitar que esos pesos incrementen la oferta de dinero se emiten letras de regulación monetaria (LRM) con el objetivo de reducir su circulación. Una oferta mayor de pesos complica el objetivo de mantener la inflación a raya en el rango meta de 3% a 7% definido por el BCU.

Como resultado, el BCU acumula reservas al comprar dólares, pero también incrementa el stock de deuda cuando emite letras para quitar pesos del mercado, lo que contribuye a que aumente el déficit parafiscal. A modo de ejemplo, si se toma como base el circulante de LRM en pesos que hoy es de unos $ 289.000 millones y se mantienen 12 meses con una tasa de interés de 8% (tasa de más corto plazo), el piso de intereses a pagar es de $ 23.200 millones, lo que equivale a unos US$ 822 millones anuales (casi 1,4 puntos del PIB).

En contrapartida, con las reservas internacionales en moneda extranjera que genera el BCU puede realizar colocaciones en el exterior pero con tasas de interés que rondan el 1% anual, que lejos están de compensar el retorno que debe pagarse por las emisiones internas en pesos.

En función de esos costos cabe preguntarse: ¿hasta cuándo el BCU seguirá sosteniendo el dólar?

En diálogo con El Observador, la economista de PwC, Mercedes Comas recordó que la posición de las autoridades es mantener una política monetaria "razonablemente contractiva", tal como lo ha dicho el presidente del BCU, Mario Bergara.

En ese sentido, explicó que mientras el BCU siga viendo riesgo de que la inflación pueda pasar de 7% (techo de rango meta), continuará con una política de tasas de interés en pesos reales positivas "que lo que hacen es seguir estimulando el cambio de portafolios".

La divisa estadounidense subió 0,48% el martes y se negoció en el promedio interbancario a $ 28,220. Esa suba estuvo impulsada por fuertes compras del BCU que adquirió US$ 80 millones sobre un total operado de US$ 97,5 millones. Se trata de la mayor suba diaria desde el 8 de febrero pasado. Entre enero y abril el acumulado de compras directas del BCU suma US$ 1.590 millones, sobre US$ 3.001 millones negociados en el mercado.

Por su parte, el analista de la corredora y gestora de patrimonios Puente, Felipe Herrán, recordó que en los últimos dos años Uruguay tuvo un tipo de cambio estable con una inflación de 15% para ese período, por lo cual consideró "poco probable" que el dólar llegue a niveles menores a $ 28, dado que significaría una inflación en dólares mayor.

Además "afectaría aun más" la competitividad del país comparado con sus países vecinos, que han sufrido depreciaciones en sus monedas, señaló.

En el corto plazo no aparece en el horizonte ningún factor que haga pensar en un fortalecimiento de la divisa en el mercado local que quiebre la tónica de los últimos meses.

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Contrariamente a lo que afirman algunos analistas locales sobre que las tasas que paga el BCU en sus licitaciones incentivan el cambio de portafolio de los inversores que dejan posiciones en divisas para pasarse al peso que ofrece mejores rendimientos –lo que incentiva la baja del dólar–, para Bergara el debilitamiento de la divisa en Uruguay se debe a condiciones globales.

En ese sentido, ha reiterado que si no se interviniera en el mercado cambiario el billete verde ya se hubiera "desplomado" y con ello los costos en la producción y el empleo, lo que conllevaría costos sociales más altos a los que el banco debe enfrentar hoy.

"Si uno compra US$ 4.000 millones en un año (intervención directa e indirecta) lo hace con pesos. Volcar esa masa de pesos al mercado tiene impacto en los precios. Por lógica de política monetaria uno tiene que sacar esos pesos y la forma de hacerlo es colocando letras de regulación monetaria. Te suben reservas, pero también el stock de deuda en letras. Después en el proceso se gana porque compras dólares baratos y vendes caro, por la propia lógica. El BCU tiene una ganancia patrimonial como consecuencia, pero no es un objetivo", afirmó Bergara en una entrevista con El Observador en febrero pasado.

Lea también: Bergara: "Nadie ha hecho más que el BCU por mantener un dólar competitivo

Leve descenso de tasas

Las letras en pesos a 30 días quedaron rindiendo 8% en la última licitación realizada este martes, al tiempo que el plazo a dos años quedó en 9,67%. La semana pasada el BCU convalidó tasas de 9,6% a 360 días y de 9,5 % a 180 días, lo que representó una leve caída de las utilidades.

Herrán indicó que en el corto plazo se continuará viendo la tendencia a la baja de las últimas semanas, aunque en el último trimestre del año se espera un repunte de las tasas, consistente con una inflación más cercana a 7%. En los 12 meses a marzo la suba de precios fue de 6,66%.

El experto destacó que los inversores internacionales están teniendo un negocio muy atractivo en moneda local. "Están colocándose en deuda de un país de grado inversor, con riesgo Banco Central a tasas que van del 8% al 9.75% en dólares. Cuando venden sus dólares al tipo de cambio del momento, luego compran las LRM, por decir un instrumento y al final del período, si recompran los dólares al mismo tipo de cambio del momento cero, toda la rentabilidad que otorgó la letra les queda en dólares. Un rendimiento muy difícil de encontrar con ese riesgo", apuntó.

Por el lado de los inversores institucionales, las tasas reales que el BCU está otorgando permiten ganarle a la inflación. Y para los inversores minoristas que buscan rentabilizar sus ahorros en pesos también es una opción atractiva, mejor a la de un plazo fijo. Además las LRM no pagan IRPF, cosa que sí ocurre con el plazo fijo.

Del stock de letras en circulación que suman algo más de US$ 10.000 millones, poco más de US$ 500 millones están en poder de no residentes.

El Observador

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