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Terror sin precedentes

Terror sin precedentes

Vivimos un ciclo de terror sin precedentes

 

Moralidad y Etica, No en el nombre de Dios, Religion y Espiritualidad, Sociedad y Comunidad

 

Hace unos días estuve en Nueva York para dar una conferencia sobre el ataque del 9 de setiembre (9/11) en el Museo construido en el lugar de las Torres Gemelas del World Trade Center. Un lugar para el duelo y el recuerdo colectivo, que exhibe restos retorcidos y escombros de los edificios destruidos. 

 

Impresionan las fuentes en el memorial ubicado donde originalmente estaban los edificios.  Los nombres de las casi 3,000 víctimas grabadas en bronce circundan las fuentes.  Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las fuentes, el agua fluye hacia abajo y desaparece en un gran agujero negro en el centro, como un abismo. Simboliza las vidas perdidas que nunca volverán.  No importa cuánta agua fluye, el vacío nunca se llena.

 

No obstante, después de las tragedias de los últimas semanas, el memorial parecería tener también otro mensaje.  La violencia no se acaba.  Sigue corriendo sangre inocente.  Cada pocos días más familias están de duelo,  más lágrimas se derraman. 

 

"No podemos olvidar los cientos de musulmanes que mueren diariamente, la mayoría en manos de sus propios hermanos musulmanes".   

 

Hay una realidad que se hace más clara cada día.  Asad Shah, un comerciante de 40 años de Glasgow, era un hombre muy querido que representaba todo lo bueno de su religión.  Su crimen fue desearles Felices Pascuas a sus clientes y amigos.  Quería expresar su gratitud a una nación cristiana que le había brindado un hogar a su familia para practicar su fe sin miedo.  Era un Amaddiya, miembro de una secta islámica que algunos musulmanes consideran son herejes.  Aparentemente fue asesinado no sólo para callar su voz, sino para intimidar a quiénes pudieran imitarlo en el camino de la tolerancia religiosa.  No podemos olvidar que cientos de musulmanes mueren diariamente, la mayoría en manos de sus hermanos musulmanes. 

 

Las bombas suicidas en Lahore son parte de un patrón que tiene aterrorizados a cristianos en más y más países.  Es cierto que el ataque no fue en un lugar cristiano, sino en un parque abierto donde asiste gente de todos los credos.  Pero los terroristas buscaron atacar durante las Pascuas, sabiendo que muchas de las víctimas serían cristianos que iban o venían de sus servicios religiosos.

 

Los cristianos son perseguidos en cerca de 50 países, incluyendo Corea del Norte, Siria, Somalia y Sudán.  En el año 2003 había un millón y medio de cristianos en Iraq; hoy sólo quedan unos pocos miles.   En el verano de 2014 huyeron por la acción de ISIS de Mosul, una de las comunidades cristianas más antiguas.  En el año 2007, y después que asumiera el gobierno de Hamas, se destruyó la única librería cristiana en Gaza y su dueño fue asesinado.  En Yemen, ISIS crucificó un viernes santo al Padre Tom Uzhunnallil, un sacerdote católico indio.  La limpieza étnica de cristianos en el Medio oriente es uno de los actuales crímenes contra la humanidad, y me horroriza ver la escasa protesta que hay a nivel internacional.

 

Pero el objetivo real no es la cristiandad, sino la libertad.  Tampoco es una guerra.  Las guerras son entre naciones, las llevan a cabo los ejércitos y se prevé que las víctimas sean  los combatientes.  Los terroristas no usan uniformes, y buscan que las víctimas sean civiles inocentes.  Nunca olvidaré un episodio hace dos semanas en Cóte de Ivoir donde terroristas ametrallaron a un niño de cinco años que suplicaba que no lo maten. 

 

"Este tipo de movimiento no puede ser derrotado sólo la por acción militar.  El mundo necesita escuchar otras voces del islam". 

 

Hemos pasado distintas épocas de terror, pero nunca en esta escala, y nunca con este nivel de tecnología que le da a los yihadistas la capacidad de radicalizar a individuos en todo el mundo, algunos son lobos solitarios, como los que llevaron a cabo los ataques en Paris y en Bruselas y trabajan en grupos pequeños, muchas veces con otros familiares. 

 

El objetivo de ISIS es político:  re establecer el Califato y lograr que el islam se convierta nuevamente en un poder imperial.  Sin embargo, muchos grupos yihadistas comparten otro objetivo:  silenciar a todos y a cualquier cosa que amenace con expresar una verdad diferente, otra fe, o un enfoque distinto sobre las diferencias religiosas.   Ese fue el fundamento de los ataques a las caricaturas danesas; a los católicos luego de los discursos del Papa Benedicto XVI; el asesinato de Theo van Gogh, y los ataques a Charlie Hebdo.  Los terroristas calculan que a la larga occidente se cansará de defender sus libertades.  Están preparados para cometer atrocidades por el tiempo que lleve, decenas de años si es necesario.

 

Este tipo de movimiento no puede ser derrotado únicamente a través de la acción militar.  El mundo necesita escuchar otras voces del islam que muestren  la apertura mental que llevó al islam a convertir a España en el "ornamento del mundo" entre los siglos VIII y XII. 

 

Es necesario que personas de todos los credos manifiesten su férrea oposición al terrorismo en nombre de Dios.  Fue Machiavelli y no Mohammed quién dijo que es mejor ser temido que ser amado.  Fue Nietzsche, el ateo, que consideró que la vida es la voluntad para poder. 

 

Ninguna verdadera religión necesita de la violencia para demostrar su belleza, ni del terror para confirmar su verdad.  Eso no es fe, es sacrilegio.

 

Este artículo del Rabino Sacks fue publicado por primera vez en el Daily Telegraph el 29 de marzo, 2016.

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