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¿ Spinoza el socialista?

¿ Spinoza el socialista?

Por Dr. David Malowany

      En la mitad del siglo XVII Ámsterdam era la ciudad de actividad intelectual más radical del mundo. En ella floreció un círculo de libre pensadores de diferentes religiones.  Allí  Uriel da Costa había sido expulsado de la comunidad judía    por negar la inmortalidad del alma, y ​​ afirmar que todas las religiones existentes eran hechas por el hombre. A principios de 1656, Spinoza,  Juan de Prado (1614-1672?) y un maestro de escuela, Daniel de Ribera comenzaron a llamar la atención por sus opiniones heréticas, cuestionando, entre otros asuntos, si Moisés escribió el Pentateuco, el primer hombre, y si la ley mosaica tenía precedencia sobre la ley natural. Prado se vio obligado a disculparse por sus opiniones, y unos días después, el 27 de julio de 1656, Spinoza fue excomulgado.

       Spinoza estudió con Franciscus van den Enden ( 1602- 1674) quien trabajó en un proyecto para un asentamiento utópico en Nueva Holanda, hoy Estados Unidos,  más precisamente en el área de la actual Delaware. Las opiniones de Van den Enden sobre esta sociedad ideal se encuentran en el Kort Verhael van Nieuw-Nederland (Breve Cuenta de Nueva Holanda, 1662). Algunos años más tarde, en 1665, apareció otra publicación política, la Vrye Politijke Stellingen (Propuestas políticas libres), en la que se defiende la democracia y se presta atención a las tareas sociales y educativas de un Estado. Se involucró en una trama contra Luis XIV, pero los conspiradores fueron capturados antes de que pudieran ejecutar sus planes: el establecimiento de una república en Normandía. Franciscus van den Enden fue condenado a muerte y el 27 de noviembre de 1674, fue ahorcado en la Bastilla.

 
 Pieter Corneliszoon Plockhoy  fue otro holandés de religión menonita que fundó un asentamiento en 1663 cerca de Horekill (Lewes Creek), a orillas de la bahía de Godin (Bahía de Delaware), cerca de la actual Lewes, Delaware. El asentamiento se destruyó  un año después.   Antes de embarcarse para el Nuevo Mundo, Plockhoy solicitó sin éxito a Oliver Cromwell en 1658, el apoyo para el establecimiento de varios asentamientos socialistas utópicos. Es posible que él trabajase en el círculo de los intelectuales de  Samuel Hartlib y era ciertamente consciente de sus planes.  En 1663 Plockhoy y cuarenta y un colonos se dirigieron a la bahía de Delaware y establecieron la colonia de  Zwaanendael o Swaanendael / zwɑːnəndɛl, El sitio del asentamiento más tarde se convirtió en la ciudad de Lewes en Delaware.

      Juan (luego Daniel) de Prado  nació hacia 1614 en Lopera (Jaén). Inició estudios de Medicina en la prestigiosa Universidad de Alcalá y logró  un lugar en la sección de médicos del selecto Colegio de la Madre de Dios de los Teólogos de Alcalá a partir de 1633 y hasta el año 1636. Hacia 1655 se instaló en Ámsterdam, donde se incorporó a la floreciente comunidad hispano-hebrea y adoptó el nombre hebreo de Daniel. Fue delatado en 1656, bajo tortura, como judaizante ante el Santo Oficio de Sevilla por Orobio de Castro. En su confesión, Orobio describe a su amigo y protector Prado como partidario de un naturalismo descreído y de ideas libertinas, tesis por las que quince años después  sería primero amonestado y luego condenado por las autoridades religiosas judías de Ámsterdam, en un sonado proceso similar al que sufrieron Uriel da Costa antes y Baruch Spinoza después. Prado mantuvo una amigable tertulia con Spinoza al menos durante un par de años y por esto se le suele atribuir al médico andaluz la heterodoxia religiosa spinozista y la consideración de la razón como único criterio de verdad.

     En su Tratado Político, Spinoza deja entrever varias ideas de naturaleza socialista:

    Del mismo modo que el pecado y la obediencia, tampoco la justicia y la injusticia pueden concebirse más que en un Estado. No hay nada en la naturaleza que se pueda decir que pertenece por derecho a uno u otro; todo es de todos, es decir, que cada uno tiene derecho según el poder que posea. En un Estado, en cambio, donde la ley común decide lo que pertenece a unos y otros, se llama justo al que tiene la voluntad constante de atribuir a cada uno lo suyo, e injusto, por el contrario, la que se esfuerza por hacer suyo lo que es de otro ( Tratado, Pág. 47).

     Es preciso destacar, además, que ese gobierno instituido con el fin de hacer reinar la concordia debe entenderse instituido por una multitud libre y no establecido por derecho de conquista sobre una multitud vencida. En una multitud libre, la esperanza ejerce más influencia que el temor (Tratado pág. 63).

      Un hombre actúa absolutamente en virtud de las leyes de su naturaleza cuando vive bajo la guía de la razón ( Etica,  pág. 198). Nada es más útil al hombre que el hombre. Quiero decir que nada pueden desear los hombres que sea mejor para la conservación de su ser que el concordar todos en todas las cosas, de suerte que todos los espíritus formen un solo espíritu y su cuerpo un solo cuerpo, esforzándose todos a la vez, cuando puedan, en conservar su ser, buscando todos la utilidad común, de donde se sigue que los hombres que se gobiernan por la razón, es decir los hombres que buscan su utilidad bajo la guía de la razón, no apetecen para sí nada que no deseen para los demás hombres, y, por ello, son justos, dignos – fidos- de confianza y honestos ( Etica, pág. 189). 

 

 

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