Menu

No entiendo a Ianai Silberstein

No entiendo a Ianai Silberstein

Mundos por descubrir.

Por Eliezer Shemtov.

 

En su artículo, titulado “Mundos paralelos”, publicado el día 2/2/17, Ianai Silberstein da cierre a un intercambio entre nosotros, fruto de su artículo en el cual cuestiona y ofrece su explicación de porqué es que los judíos uruguayos no identificados con la ortodoxia consideran que la versión ortodoxa es la más legítima.

Me gustaría compartir aquí algunas reflexiones al respecto.

Ianai dice que nuestras posiciones referentes a la existencia de Di-s y la entrega de la Torá en el Sinaí son un ejemplo de los “dilemas de falsa oposición” de Vaz Ferreira ya que las posturas de ambos al respecto están basadas en la fe y no en el testimonio ocular.

No entiendo.

Aún si nuestras diferencias mencionadas fueran basadas únicamente en la fe no sería un dilema de falsa oposición ya que, de hecho, hay solo dos posibilidades: que Di-s existe o que no existe (más allá de lo que Ianai y yo opinemos o creamos personalmente).

Dice “Así como yo no estuve allí tampoco lo estuvo el Rabino Shemtov; por lo tanto ni su testimonio por la positiva ni el mío por la negativa son válidos. Lo cual conduce a que es todo una cuestión de creencia o de fe: suponer que algo sucedió porque así nos lo han contado. La diferencia entre el Rabino Shemtov y yo es clara: él cree en un di-s creador, yo no.”

Hay que distinguir entre la fe en la existencia de Di-s y la fe en el hecho que Di-s nos dio la Torá en el Sinaí. No es la misma clase de fe. La fe en Di-s tiene su fundamentación y razonamiento lógicos; en cuanto a la entrega de la Torá en el Sinaí se trata de reconocer o no la legitimidad del relato de un hecho histórico.

En cuanto a su motivo por negar la entrega de la Torá, pregunto: ¿Así que Ianai solo cree en lo que ve? ¿No lee diarios? ¿No cree en la historia? ¿Me dirá que no cree en la existencia de Alejandro Magno o José Gervasio Artigas porque no los vio? Las millones de decisiones que hacemos en la vida ¿no se basan en las experiencias y los testimonios de terceros? ¿No recurre a TripAdvisor cuando tiene que elegir un hotel? Uno de los fundamentos por los cuales creo en la entrega de la Torá en el Sinaí, aunque físicamente no estuve ahí - si bien según nuestras tradiciones mi alma, como también el de Ianai, sí estuvieron ahí - es porque hubo millones de testigos oculares quienes transmitieron su experiencia personal a las siguientes generaciones… Ianai dice que no hubo semejante experiencia personal y transmisión generacional. ¿En qué se basa para negar un testimonio ocular de semejante magnitud? ¿Sólo por no haber estado personalmente? Yo no viví la Shoá personalmente. Creo, sin lugar a dudas, que sucedió porque confío en los testimonios oculares que escuché personalmente. Vi los ojos que la vieron. ¡¿Será mi convicción del mismo valor que la del que no cree en los testigos oculares, dado que ninguno de los dos estuvimos presentes personalmente?! (Y si me dice que hay pruebas que la Shoá ocurrió, pregunto: ¿cree en la veracidad de la Shoá porque investigó las pruebas?)

Ianai dice que “Porque da la impresión de que el Rabino Shemtov en definitiva quiere convencer(nos) acerca de dónde encontrar el verdadero judaísmo, mientras yo apunté a intentar comprender la conexión entre un judío de a pie y la ortodoxia. Mientra que yo apelo a una razón de tipo afectivo… él propone que el mérito de la opción ortodoxa es su validez en oposición a otras opciones.”.

No quiero convencer por este medio (sí suelo intentarlo por otros) a nadie de nada. Simplemente estoy exponiendo lo que a mi me parece una explicación coherente para explicar el fenómeno interesante que Ianai observó originalmente. Creo que es más que obvio que uno puede elegir entre creer en el judaísmo y no. NO tenemos la opción de definir al judaísmo en contra de sus propias definiciones y postulados. Puedo dedicarme a la aritmética si quiero o ignorarla. NO puedo decir que la aritmética es el estudio de colores. La aritmética es el estudio de números. Lo mismo en cuanto al judaísmo. El judaísmo nació y está basado en la fe en Di-s quien nos dio la Torá en la cual está delineado lo que quiere de nosotros. Podemos optar por respetarlo o, Di-s libre y guarde, ignorar o hasta violarlo. No cabe redefinirlo a nuestra imagen y semejanza. Reitero lo que escribí anteriormente: no todo lo que un judío dice se convierte en un variante del judaísmo; fijate que hay religiones cuyas fundadores y protagonistas centrales fueron judíos y nada tiene que ver con el judaísmo.

Dice Ianai: “...o podemos no discutir lo insoluble y caminar por sendas paralelas que buscan llegar a más o menos el mismo destino: una cierta noción de redención, un ideal de justicia social y amor fraternal entre los hombres, y una vida llena de justicia y buenas acciones. Personalmente privilegio los ideales por sobre el detalle, la búsqueda, la incertidumbre, y las contradicciones por sobre las absolutas certezas halájicas. Me consta que el rabino Shemtov busca lo mismo que yo pero exclusivamente a través de la halajá.”

Discrepo con Ianai en dos puntos: 1) no estamos hablando de “más o menos el mismo destino”. Comprar flores en el día de la madre para cualquier madre no es lo mismo que comprarlas para la madre de uno. Ser buena gente, ignorando el factor divino, es como comprar flores para una madre cualquiera, ignorando la de uno. Será un lindo gesto, pero más vale que la madre de uno no se entere… 2) No entiendo lo de privilegiar “los ideales por sobre el detalle, la búsqueda, la incertidumbre, y las contradicciones por sobre las absolutas certezas halájicas.” Es como decir “creo en el ideal de comprar regalos para los cumpleaños de seres queridos, pero, mi querido hijo, no me confundas con los detalles de lo que quieres específicamente. Prefiero dudar sobre qué es lo que te gusta a saber a ciencia cierta qué es lo que te hará feliz”. Puede haber opciones en el judaísmo, claro que sí, pero las válidas están todas dentro del abanico de la Halajá. No hay lo que buscar afuera, porque ahí no están. Claro, para eso hace falta creer en Di-s y que nos haya dicho qué es lo que quiere. Si uno rechaza uno de estos dos postulados no hay de qué hablar, todo vale y nada vale.

Ianai habla de mi sugerencia de “probar las mieles de la vida observante, a pesar de sus dificultades, es su inequívoco cierre de toda conversación.”

En nuestro intercambio no hubo semejante sugerencia, aunque estoy de acuerdo que la experiencia personal aporta lo que la teoría muchas veces no puede (esto es así no solo en cuanto al judaísmo). Reitero lo que había escrito: “Es muy difícil para uno que haya sido educado en un sistema de pensamiento laico entender - y menos identificarse con - el sistema del pensamiento judío tradicional. Parece ser una “brecha insalvable” como lo expresara Ianai. Requiere mucho trabajo poder despojarse de prejuicios y criterios ajenos al sistema para poder aproximarse a entenderlo, pero es imprescindible hacerlo para poder mantener un diálogo que no sea de sordos en el cual cada uno se aferra a su “verdad” sin escuchar lo que realmente se está diciendo.”

Hablé de despojarse conceptualmente para no aproximarse al diálogo con preconceptos. No se puede medir sonido con un termómetro. El termómetro es un instrumento de medición, pero no de sonido. Si uno trata de medir la existencia del sonido con un termómetro no encontrará nada, pero no porque no exista; debe usar los instrumentos adecuados. Lo mismo pasa cuando uno quiere entender el judaísmo halájico: para tener chance de éxito, debe usar los instrumentos adecuados.

El tema da para mucho más y hay detalles que quedaron en el tintero por su extensión. Quiero agradecerle a Ianai su buena disposición y a Ana el espacio que nos cedió para compartir nuestras visiones con los estimados lectores.

Enviar comentario sobre la nota al Director...

Su Nombre: *


Su Email: *


Asunto: *


Sus Comentarios:


volver arriba