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La polémica YEHOSHUA - STRENGER.

La polémica YEHOSHUA - STRENGER.
¿Se puede ser plenamente judío en la diáspora?
 
La polémica YEHOSHUA - STRENGER.
 
Por Dr. David Malowany.
 
         Yo no sé lo que soy, mi casa está en la frontera, expresa la conocida canción del cantautor  uruguayo. Este, es hijo de un forastero, el Doctor Günther Drexler, Doctor en medicina desde 1965, nacido en Berlín en 1935, que junto con su familia judía, refugiada del nazismo, primero hizo escala en Bolivia, llegando al Uruguay  el 25 de agosto de 1945.  La madre del ganador del Oscar a mejor canción en el año 2005, es la Dra. Lucero Prada, otra reconocida profesional de idéntica especialización, la cual por venir de una familia no judía del interior del Uruguay, la identifica en la mencionada canción como una flor de la tierra.  
 
         Dos años después de que la familia de Günther desembarca en Montevideo, una hija única de una familia secular, nacida en Montevideo, de nombre Déborah EPSTEIN, con solo 18 años, se embarca a Eretz Israel-Palestina para sin proponérselo terminar al sur del disputado territorio, en medio del desierto, en el Kibutz Nitzanim.  Perdería la vida defendiendo a la entidad colectiva de su caída en manos egipcias en 1948.  Casi treinta uruguayos, nacidos en el paradisíaco país rioplatense, emigraron del mismo, para finalmente perder su vida defendiendo la integridad del estado judío. Para ellos, su condición de judío primó por encima de los demás aspectos de su ser.
 
         La identidad judía es uno de los temas que mas apasiona en el mundo diaspórico. En ese berenjenal se introdujo el famoso escritor israelí A.B. YEHOSHUA. En marzo de 2012, tiró la primera piedra nada menos que en los Estados Unidos en una conferencia organizada por el Museo de Israel.  Les dijo en frente de sus caras a los judíos estadounidenes que  ellos eran judíos incompletos. Que el significante judío no quería decir gran cosa comparado con el de judío israelí.  Israel es el auténtico concepto, en el fondo del pueblo judío. En ningún Sidur (libro de oraciones) hay una mención del vocablo "Judio". La palabra para designar a nuestro pueblo es  Yisrael y tiene que ver con un territorio. Estos pensamientos fueron explicitados por el polémico pensador, en tres artículos publicados en el matutino liberal  HAARETZ. Alli aclara que el Estado creado en Palestina en 1948 es israelí y no judío. Después de todo Yisrael " fue el nombre original del pueblo judío, mientras que " Judio " (o Yehudi, en hebreo ) es un nombre que se añade después, apareciendo durante un período del exilio, en el contexto de Mordejai, que vivió en Susa, la capital de Persia, y que trajo a su sobrina para el  Rey Asuero

     ¿Si Moisés , el Rey David y los Profetas Isaías , Jeremías y Samuel fueran a visitar la Knesset y se les preguntara ¿de que nacionalidad son?, ellos responderían somos hijos de Yisrael.  Judíos querraís decir, se le puede repreguntar y ellos responderían,  no sabemos qué quieres decir con ' Yehudi." ¿Acaso nos preguntas si somos miembros de la Tribu de Yehuda?  La palabra "Yehudi" no aparece en el libro de oraciones judío ni una sola vez, y los sabios de la Mishná insistieron en utilizar el término "Yisrael " y no el término " Yehudi".
 
         Según la tradición, dice  YEHOSHUA, el nombre "Israel " fue otorgado por D-os. Es por eso que el territorio que se asocia con el pueblo se llama la Tierra de Israel- Eretz Israel-. Las Universidades israelíes enseñan Mahshevet Yisrael (la filosofía judía), la historia y la literatura del pueblo, es de Israel y por supuesto - el nombre del Estado es Israel. Así que se pregunta; ¿qué pasó en los últimos 20 a 30 años para convertir en repetidas ocasiones las palabras Yehudi, Yehudiyut (judío ) y la Medina Yehudit ( Estado judío ) en indicadores de identidad para los israelíes, relegando la palabra " Israel " a los fines civiles?

       YEHOSHUA cree que el proceso de confinar la  israelidad a un rincón como identificación civil tiene que ver al menos con cuatro factores  que a veces se contradicen. En primer lugar, piensa, está la religión judía. Aunque el concepto de " Judio ", no necesariamente contiene ningún componente religioso, es claro que los religiosos restringen  la identificación  israelí  a un concepto con un significado civil.  Imaginemos un  rabino en las Fuerzas de Defensa de Israel preguntándole a un soldado, " ¿qué eres?"  Y al contestarle el  soldado responda: "Soy israelí, sirvo en el ejército y hablo hebreo. " El rabino entonces dirá, "¿Eso es todo?  Entonces los drusos son israelíes al igual que tú; sirven en el ejército y hablan hebreo. ¿En ese caso,  cuál es la diferencia entre ustedes? "Entonces, el rabino le sugerirá que debe llenar el vacío en su identidad israelí con un poco de " herencia judía ", es decir, religión.

         El segundo elemento que limita la israelidad a la esfera civil, de acuerdo al escritor israelí, son los Judios de la diáspora.  Ahora que el término " Israel " es percibido como una referencia a una ciudadanía específica, los Judios de la diáspora tienden a diferenciarse de él.

         El tercer factor que ayuda restringir la  israelidad como identidad, continua diciendo, es la mirada árabe. Ellos les dicen a los israelíes: "Miren, ustedes son básicamente Judios, como los Judios de EEUU, Inglaterra o Argentina. Han sobrevivido en la diáspora por  más de 2.000 años, manteniendo su religión y cultura, ¿Por qué han optado por venir a desplazarnos y a arriesgar su propia existencia en nuestras disputas ?  La identidad judía (ya sea como una religión o nacionalidad limitada) no necesita  territorio y  soberanía.  

        Un cuarto factor, dice el pensador, son los post-sionistas, quienes aspiran a ver un nuevo pueblo de Israel desvinculado de cualquier identidad judía que recuerde el exilio, la historia o la religión, en el espíritu del canaanismo. Ellos ven a un  Israel  de todos sus ciudadanos, intensificando y ampliando  la superposición entre ciudadanía e identidad. En otras palabras quieren borrar la histórica identidad israelí y reemplazarla exclusivamente por una versión general de ciudadanía, como la  americana o la australiana. Estos cuatro factores (junto con varios otros) socavan el concepto de identidad de Israel como identidad judía plena.
 
       No hay un Judio en la Diáspora que pueda ser un Judio completo. Tampoco existe  una comunidad judía en la diáspora capaz de producir una vida judía completa. Sólo aquí se obtendrá una cultura judía digna de ese nombre.   La Toráh no es más que un componente de nuestra cultura, expresa. La cultura de un pueblo comprende el cultivo de sus campos, la investigación, el cuidado de su historia, la defensa, la enseñanza, sus actores, su lengua, su historia reciente, etc. Un Judio completo  no puede serlo en la diáspora. Citando una conferencia que Jaim Najman Bialik dio en Nahalal en 1932, dos años antes de su muerte dice:   "Es muy simple: El  concepto de cultura de cada pueblo incluye todos los elementos de la vida, desde sembrar, vestirse.  ¡Todo es cultura!  Hay quienes, para facilitar las cosas,  separan la cultura espiritual de la cotidiana.  Esta es una división un tanto artificial, porque si estamos hablando de la cultura, ya hay una unión de materia y espíritu ... Aquí en la Tierra de Israel, el concepto de cultura  asume plena significación . Todo lo que se  hace en la Tierra de Israel por Judios se vuelve cultura".
         En Setiembre de 2013, A B YEHOSHUA volvió a la carga definiendo en idéntica publicación quien es judío. Primero abordó la cuestión halájica que dirime el dilema diciendo que es tal el hijo de una madre de idéntica condición.  Esta definición, para él, parece haber cristalizado al final del período del Segundo Templo cuando su fórmula final fue establecida por los sabios.
¿Que no dice esta definición?, se pregunta. No dice que un Judio tiene que vivir en la Tierra de Israe o hablar hebreo,  integrarse a su comunidad,  creer en la Toráh de Moisés o en D-os. Por lo tanto, para AB YEHOSHUA, la definición es esencialmente una definición tribal.  Una persona nacida de madre judía que no cree en Dios o en la Toráh e incluso niega cualquier conexión con la tradición religiosa judía, todavía se considera Judio en todos los sentidos, incluso en la traducción más rigurosa de la Halajá. De esto vemos que del primer elemento que se desprende de la definición halájica - un Judio es el hijo de una madre judía - es vacío. Esta definición no proporciona ningún contenido significativo.
        Así que la pregunta que debe hacerse según él sería: ¿Es la pertenencia al pueblo judío solamente biológica? ¿Estamos hablando de un grupo étnico que puede ser identificado por sus genes, como la raza negra o amarilla? Respondiendo que no. Mientras que el afrodescendiente no puede convertirse en blanco y dejar de serlo, una persona nacida de madre judía puede llegar a ser un cristiano o convertirse al Islam y perder su identidad judía. El Hermano Daniel, un sobreviviente del Holocausto que se convirtió al cristianismo y vivió en el monasterio Stella Maris en Haifa, pidió a la Corte Suprema de Israel ser registrado como Judio en su documento de identidad, pero su petición fue denegada. En Francia, el Cardenal Jean -Marie Lustiger, uno de los tantos niños Judios que fueron adoptados por cristianos, se jactó de que no sólo era cristiano sino también Judio. Sin embargo, todos los rabinos de Francia rechazaron categóricamente la afirmación. El Judaísmo no es una filiación racial y si te conviertes a otra religión dejas de serlo, a pesar de que hayas nacido de madre judía, concluye.
      Por otro lado, una persona que no ha nacido de una madre judía puede unirse al pueblo judío por conversión. El corredor religioso que lleva a la entrada o salida del pueblo judío sigue dependiendo de la voluntad de una persona y no de una característica biológica o genética. Tras el acto de la conversión al cristianismo que significa que la persona ha abandonado el pueblo judío. El tránsito por el corredor cristiano o musulmán elimina su condición de judío. Lo mismo se puede decir de una persona que se convierte y entra en el pueblo judío a través del corredor religioso y se convierte en parte del mismo. Al haberse convertido y sentirse parte del pueblo judío, hará suyo sus valores y creencias, aun las secularizadas. Dentro del pueblo podrá formar parte de una corriente ortodoxa o reformista o ser nacionalista secular. Un Judio es Judio porque eligió serlo y no porque se vio obligado - a causa de la biología o por alguna fuerza social externa, para definirse a sí mismo como  tal. En muchos sentidos, es más fácil dejar de ser un Judio que dejar de ser israelí o inglés. Hay que hacer hincapié en este punto, dice AB YEHOSHUA,  porque esto es lo que da valor a la elección de la identidad judía.
        Al cruce de tan polémicos  pensamientos,  salió el escritor suizo-israelí, Carlo  STRENGER, quien el 29 de marzo de 2012 en HAARETZ,  expresó no estar de acuerdo con  Yehoshua.  Se pregunta si para asumir plenamente nuestro ser, es necesario estar conectados con un colectivo particular, nacional o religioso.  Citando a  AMARTYA SEN y a KWAME ANTHONY APPIAH, propone que los seres humanos expresen su condición a través de lo que llaman un "individualismo reflexivo". Un ser humano puede ser mujer, amante de la cocina francesa, activista social, economista, jugadora de tenis, cristiana, fan de los productos de Apple, miembro del Partido Verde, europeista y madre responsable.  El individualismo reflexivo afirma que ella tiene el derecho a elegir cuál de estas (y muchas otras características) son más definitiva de su identidad. El individualismo reflexivo rechaza la idea de que  otro francés, podría decirle a esta mujer que no es auténtica y sólo parcialmente francesa si, por ejemplo, ella siente que ser una activista social europea, es más central a la forma en que vive.
         Del mismo modo, dice, se debe  rechazar la reclamación de un cristiano de que ella es una parcialmente cristiana, porque no siente que el cristianismo tenga un papel más profundo en su vida, o la afirmación de que ella es una mujer parcial o incompleta, porque no pone la maternidad en el primer lugar de su auto-definición, a pesar de que lleva a sus responsabilidades parentales en serio. El núcleo del liberalismo clásico es que los seres humanos tienen el derecho de determinar su identidad. Esto no quiere decir que podemos inventar lo que somos. Todos han nacido en familias particulares y grupos étnicos y son, en su mayoría, ciudadanos de un país en particular. Pero tenemos el derecho de determinar, cuál es el significado y el peso que damos a cada uno de estos determinantes en la conformación de nuestras vidas y lo que nos importa. El logro de la tradición liberal clásica es precisamente para dar prioridad a las personas frente al colectivo - todos los colectivos, y no se ve ninguna razón por la cual el colectivo judío debería ser diferente de cualquier otro en este sentido. La afirmación de que los Judios deben hacer de los otros aspectos de su identidad una subordinación a su judaísmo, pertenece a una noción de la identidad tribal que debemos dejar atrás.
 

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