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La mujer en la India

La mujer en la India

Violencia sexual y desigualdad en India

ISOBEL COLEMAN Y JULIA KNIGHT

Isobel Coleman es senior fellow y directora de la Iniciativa sobre Sociedad Civil, Mercados y Democracia y el programa de Mujeres y Política Exterior en el Council on Foreign Relations (Nueva York). Julia Knight, licenciada en Ética, Política y Economía por la Universidad de Yale es asistente de programa en el Council on Foreign Relations x
 

El impacto mundial de varios casos de violación en India muestra el problema de fondo: la baja condición de la mujer en el denominado país emergente. Pese al cambio impulsado por la opinión pública, la estructura social y política india dificulta progresar en igualdad de género.

En 2012, varios incidentes severos de agresión sexual desataron la ira colectiva en India y propiciaron un debate nacional. En el Estado de Haryana, una serie de casos de violación conmocionaron el país. Muchas de las víctimas eran jóvenes y de una casta inferior, entre ellas una niña con discapacidad psíquica. Uno de los incidentes, la violación de una joven de 16 años de la casta dalit, fue grabado en vídeo y enviado a través de teléfonos móviles; su padre se quitó la vida por vergüenza. Otras dos víctimas dalit de violación se suicidaron prendiéndose fuego. La líder del Partido del Congreso, Sonia Gandhi, visitó a los familiares de una de las víctimas de la autoinmolación, pero unas horas después de su partida, otra niña dalit fue violada.

Estos casos fueron eclipsados cuando en diciembre, una nueva agresión sexual sacudió el país: una estudiante de 23 años fue violada en un autobús en Nueva Delhi y posteriormente dejada desnuda en una cuneta. Tras 13 días en el hospital, murió debido a sus lesiones. Este ataque brutal sacudió la conciencia pública más que cualquier otro. La víctima representaba, por distintas razones, el sueño indio de modernidad y creciente movilidad. Estaba estudiando para ser fisioterapeuta y, cuando fue atacada, se dirigía hacia su casa después de haber ido al cine con su novio. Sonia Gandhi declaró: “Esta mujer joven y valiente encarna el espíritu renovador de India”. La describió como “un símbolo para miles de mujeres y niñas, que sufren un destino similar, cuyas vidas están arruinadas y a las que además se les niega la justicia”.

En las siguientes semanas, una multitud de manifestantes tomó las calles de varias ciudades indias, protestando por la falta de seguridad para las mujeres y pidiendo justicia. La policía se vio obligada a dispersar las protestas con cañones de agua y otras tácticas antidisturbio. El sentimiento de indignación nacional no estaba causado por la falta de precedentes del delito –los ataques contra mujeres son frecuentes– sino porque la violación mostraba públicamente el habitual problema de la violencia contra las mujeres y su baja condición en la sociedad india.
Medido en términos de resultados a lo largo de la vida, en India la vida de los hijas no se valora en la misma medida que la de los hijos. Además, se permite que la violencia sexual quede impune y las víctimas sin defensa, bien en las calles de las ciudades, en los pueblos, en las comisarías o en los tribunales. En el país existe un poderoso impulso de cambio, en el que es fundamental el desafío de reducir la escisión entre el llamamiento a favor de una reforma y el cambio real a largo plazo.

Rev Pol. Exterior

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