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El utilitarismo y la filosofía

El utilitarismo y la filosofía

El utilitarismo y la filosofía

 

    Clara Libatter

El utilitarismo, en forma general, es la doctrina según la cual el valor supremo es el de la utilidad. El utilitarismo filosófico no debe ser confundido con dicha doctrina del egoísmovulgar. Si bien esta teoría filosófica es un sistema ético que fue desarrollado en Inglaterra por Jeremy Bentham(primero en usar el término utilitarianism) en los siglosxviii y xixy sus seguidores inmediatos James Mill y John Stuart Mill, tiene raíces en el epicureísmo y el hedonismo de la antigüedad griega y en teorías epistemológicas y morales del empirismo inglés.

El utilitarismo establece que «bueno es aquello que promueve la felicidad» y que «el mayor bien es la mayor felicidad para el mayor número posible de personas». Es una ética teleológica porque valora las acciones humanas no por lo que son en sí mismas, sino por las consecuencias que producen (ética consecuencialista o finalista).

Bentham (1748 – 1832) consideraba que el utilitarismo está al servicio de una reforma de la estructura política ―que debía ser liberal y democrática― y de las costumbresde la sociedad humana. Se basó en que «la Naturaleza nos ha colocado bajo el dominio de dos maestros soberanos: el placer y el dolor», lo que proporciona la norma de lo que es justo e injusto, correcto e incorrecto. El principio de utilidad debe promover el placer, el bien o la felicidad y evitar el dolor, el mal o la desdicha. Los principios de su sistema son: 1) el objeto propio del deseo es el placer y la ausencia del dolor (coloca al interés propio o egoísmo como fundamento del comportamiento moral), 2) todos los placeres son cualitativamente idénticos por tanto solo se diferencian cuantitativamente (según intensidad, duración, capacidad de generar otros placeres, cantidad de personas a las que afecta, etc.), y 3) los placeres de las diferentes personas pueden ser comparados.

John Stuart Mill(1806-1873), filósofo y economista nacido en Londres es uno de los principales representantes del neoempirismo inglés del siglo xix. Tempranamente educado por su padre, James Mill,casi no frecuentó la escuela, pero a los 14 años ya tenía una educación clásica rigurosa. Con la gran influencia filosófica de su padre y de Bentham,asume la máxima general utilitarista de que la tendencia natural de todo individuo hacia la felicidad presupone buscar el placer y evitar el dolor. Sin embargo, cree necesariauna mayor aperturahacia los sentimientos y una valoración más profunda de la dimensión social e histórica del conocimiento teórico y práctico.Su filosofía es, por lo tanto, una reelaboración de la tradición empirista y liberal inglesa, del utilitarismo y del espíritu positivista.

Mill destacó el carácter cualitativo, no solo el cuantitativo, de los placeres: «Es enteramente compatible con el principio de utilidad reconocer el hecho de que algunas clases de placer son más deseables y más valiosas que otras». Así proclamó la superioridad de los placeres del intelecto, la imaginación, los sentimientos morales, etc., por encima de los placeres de la sensación, y se opuso atodo malentendido del utilitarismocomo ligado únicamente a placeres «bajos».Reconoce que si esta diferenciación cualitativa debe observarse en una misma persona, ya se puede hablar en forma coherente de la comparabilidad de los placeres entre diferentes personas.Al egoísmo ético que supone el principio utilitarista, contrapone la reflexión de que no se puede alcanzar la felicidad propia sin la percepción de la felicidad de los demás. Además, Mill admite el sacrificio, la renuncia o el comportamiento no interesado como una actitud moral que, aunque no constituye un bien en sí mismo, lo es en la medida en que contribuya a la felicidad de los demás. Así, la regla de oro también aparece en el utilitarismo: «haz como querrías que hicieran contigo» (o «no le hagas a los demás lo que no querrías que te hicieran a ti»).

En conclusión, el utilitarismo de Bentham es psicológico y pretende el análisis desapasionado de las motivaciones del comportamiento individual y colectivo, mientras que el de Milles idealista y pretende destacar que ciertos valores éticos tradicionales (libertad, compasión, igualdad, etc.) son lo que más conviene al ser humano, utilitarísticamente hablando.

Recientemente ha habido nuevas discusiones en relación al utilitarismo. Según el autor J. J. C. Smart (Inglaterra, 1920 – 2012), se puede distinguir entre el utilitarismo de los actos y el de las reglas. El primero sostiene que lo justo o equivocado de una acción debe juzgarse por las consecuencias buenas o malas dela propia acción, aun cuando dicha acción vaya en contra de alguna regla general moral, como por ejemplo «no mentir». Según el utilitarismo de las reglas, no son las acciones individuales las que deben someterse al principio moral de la utilidad, sino una regla general de acción, por ejemplo, «obra siempre según el principio de la mayor felicidad para el mayor número», acercándose así a una ética deontológica (del deber). Smart también dice que se puede hablar de un utilitarismo hedonista y uno no hedonista, de un utilitarismo negativo (reducción del sufrimiento al mínimo) y uno positivo (aumento de la felicidad al máximo). Este autor propone un utilitarismo extremo, hedonista y positivo basado en un principio moral que expresa el sentimiento de benevolencia. No habla de altruismo porque considera que este podría conducir a actos incompatibles entre sí, mientras que la benevolencia no permite que el agente moral se considere a sí mismo ni más ni menos importante que cualquier otro agente moral.

 

 

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