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El problema de la desaparición del trabajo?

El problema de la desaparición del trabajo?

La legitimación del ocio

 

                                                                                  Cr. Isaac Markus

 

 

            La desaparición gradual, aunque cada vez más veloz, de las fuentes de trabajo, derivada de la automatización de las tareas, trae consigo, además de los problemas económicos y sociales inherentes, un inevitable cambio de paradigmas.

 

            La conceptualización del trabajo ha sufrido una evolución en el tiempo desde las primeras épocas de la revolución industrial, cuando la explotación de los obreros asumía formas inhumanas y esclavistas, hasta la época actual en que la legislación social de los países intenta, al menos en buena medida, mejorar las condiciones en que se desarrolla el trabajo. 

 

            El trabajo en las economías capitalistas que casi monopolizan actualmente todo el globo terráqueo, en la medida que las condiciones en que se realiza fueron mejorando, pasó de ser una experiencia sufrible pero necesaria a una experiencia que se podía percibir como placentera.  Y en esto no solo quedaban incluidos los empresarios, motivados por su espíritu de lucro, sino también muchos empleados de empresas que buscaban una mejora en su carrera o que encontraban en sus labores una forma de realización personal entretenida, o con ribetes creativos, en la que podían dar cumplimiento a su responsabilidad social.

 

            El trabajo fue pasando así de ser conceptuado como una especie de carga o tortura a visualizarse, al menos en buena parte de los casos, como una experiencia positiva y disfrutable. El ocio ejercido en exceso fue apareciendo, en contrapartida, como un patrimonio de los holgazanes, de aquellas personas que no se integraban responsablemente a la vida social.

 

            Sin embargo, el avance inexorable de la automatización plantea claramente un futuro de destrucción de empleos y de desaparición de las fuentes de trabajo. Esto ha hecho que una variada gama de economistas tanto, de izquierda como de derecha, hayan planteado la necesidad de la implantación futura de un ingreso básico universal que permita a las multitudes que no van a poder conseguir trabajo, atender sus necesidades básicas in efectuar ninguna contraprestación laboral.  Pero esto, que podría ser viable para las arcas de países desarrollados, puede plantear una seria dificultad a los paìses subdesarrollados.

 

            El ocio se extenderá por doquier, no como producto de una actitud de holgazanería sino como consecuencia inevitable de la realidad económica. El trabajo ya no será una opción posible para la mayoría de las personas, y el ocio, como consecuencia, adquirirá respetabilidad social. A propósito de este tema, el autor israelí Harari, plantea que la gente podría dedicar buena parte de su tiempo ocioso a los juegos electrónicos, concluyendo que, en definitiva, no sería algo tan novedoso, ya que en su opinión los juegos de ficción han sido una ocupación importante a través de toda la historia y ejemplifica integrando en esa categoría a las religiones.

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