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Films La dama de oro

Films La dama de oro

 

Por Elana Shapira

 Adele Bloch-Bauer, una mujer, una judía de la sociedad adinerada y anfitriona de un famoso salón vienés a principios del siglo XX, ha sido pintada por el famoso artista austríaco Gustav Klimt en dos majestuosos retratos y posiblemente también en una alegoría de la heroína judía Judith, que fueron exhibidas en la Galería Austriaca en Viena.

Las tres pinturas son testigos históricos de la importancia del patrocinio judío durante la época dorada de Viena fin-de-siècle. Adele Bloch-Bauer fue la hija más joven de una familia judía grande y próspera. Su padre Moritz Bauer fue el director del Banco de Viena y Presidente del Ferrocarril de Oriente. Durante su infancia en la Viena victoriana, su familia formaba parte del grupo mundano de ricos judíos austríacos aculturados, emancipados de lo que ellos consideraban las restricciones del pasado. Pensaban en su religión como una tradición, que podría combinarse con la vida cultural de una ciudad rejuvenecida. La familia celebraba Navidad y Semana Santa al estilo de Dickens, en Yom Kipur las mujeres ayunaban y se sentaban en el sector de las mujeres en la planta alta de la sinagogaStadttempel y los hombres, usando sombreros y chaqués, ocupaban su lugar junto a los hermanos Rothschild en la planta baja.

Adele se casó en esa sinagoga cuando tenía 18 años. Su marido, Ferdinand Bloch, le llevaba 17 años, era un empresario cuya familia poseía una empresa de producción y comercio de azúcar que eventualmente incluía un conglomerado de fábricas y empresas. Como era común entre las ricas familias judías, dos hijas se casaron con dos hermanos; su hermana mayor se casó con el hermano de Ferdinand.. En Viena, vivieron en un palacio de la Ringstrasse., en los veranos en un palacio en las afueras de Praga. Sus casas estaban llenas de objetos de arte y muebles antiguos que Ferdinand había comenzado a coleccionar antes de su matrimonio. En estas grandes mansiones, bajo las arañas de cristal y en las mesas adornadas con flores frescas dispuestas sobre pedestales, los Bauer Bloch (combinaron sus nombres después de muerto el último de los hermanos de Adele) recibían en su casa a los más destacados apellidos de su tiempo. Entre los destacados invitados  que frecuentaban el salón de Adele estaban los compositores Gustav Mahler y Richard Strauss, Alma Mahler-Werfel, los autores Stefan Zweig y Jakob Wassermann, artistas del círculo de Gustav Klimt, actores del Burgtheater y después de primera guerra mundial, el socialista Karl Renner (y Julius Tandler) 

En el verano de 1903, Ferdinand Bloch-Bauer le pide a Klimt que pinte el retrato de su esposa. Aunque nunca se confirmaron los rumores sobre un romance entre ella y Klimt, en el cuadro Adele está sentada en un trono de oro, los ardientes símbolos eróticos representados por los triángulos, huevos, ojos, el movimiento de su vestido hablan de una relación íntima entre el artista y su modelo. Otra indicación de su relación puede encontrarse en la representación de ella en"Judith" como una mujer fatal, en el que Adele puede ser reconocida por sus rasgos faciales y por la banda de oro que lleva en el cuello, también en su cuadro posterior.

Un crítico contemporáneo había identificado a "Judith" como una señora judía moderna. En un segundo retrato, que data de 1912, Adele está de pie frente al espectador, con un vestido de moda. El tapiz detrás de ella evoca un exótico mundo de fantasía del lejano Oriente. Además de los dos retratos de Adele, el matrimonio también compró cuatro paisajes y numerosos dibujos de Klimt.  

El 24 de enero de 1925 Adele Bloch-Bauer murió repentinamente de meningitis en Viena. Su heredero era su marido,cuando los nazis invadieron Austria, lo perdió todo como el resto de la familia, que fue absolutamente expoliada por los nazis, cuya insaciable codicia, era equiparable con su odio hacia los judíos. Allí donde llegaban ,el pillaje y la rapiña que llevaban a cabo no perdonaba nada, aun hasta objetos mas insignificantes. Marie Altman fue una de las sobrinas que apenas logró salvarse, huyendo de Austria con su marido, el cantante de ópera Fritz Altman.   Ellos llegaron a Estados Unidos donde Frederick halló trabajo en la empresa aeroespacial Lockheed Martin en California, Marie comenzó a vender sweaters de cachemira que fabricaba su cuñado en Inglaterra y con el paso del tiempo logró abrir su propio negocio.

En 1998 María Hartmann aceptó el asesoramiento de un joven abogado, Randol Schoenberg, nieto del músico refugiado Arnold Schoenberg, amigo de Fritz Altmann durante su juventud en Viena. En el mes de septiembre de 1998, inicia una querella para la restitución de las pinturas de Klimt a su legítima dueña. Tras largos y duros años de litigio y batallas legales, con el Estado austríaco, en enero de 2006 un arbitraje en el que intervinieron tres especialistas austríacos, María Altmann recuperaba, algo que siempre le había pertenecido legítimamente, una parte de todo el patrimonio del cual se habían adueñado en primer lugar los nazis y luego los austríacos. Después de que las pinturas llegaron a los Estados Unidos, le contó a The New York Times: «Sabe usted, en Austria me preguntaron si les prestaría los cuadros otra vez, ella les respondió: 'Nosotros se los hemos prestado durante 68 años. Tiempo más que suficiente..» ”

Toda esta historia y la subasta de los cuadros está narrada en la película “La mujer de Oro” con la actuación de la enorme actriz Hellen Mirren.

Altmann murió el 07 de febrero de 2011 en Los Angeles

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