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Critica bíblica; las encrucijadas del género: un estudio a partir de Génesis 38

Critica bíblica; las encrucijadas del género:  un estudio a partir de Génesis 38

Maricel Mena López

*

Resumen

En este artículo la autora se aproxima al relato del Génesis 38

desde una mirada de género. Partiendo de una aproximación textual,

ofrece pistas para la comprensión de las experiencias de hombres y

mujeres en la cultura israelita, convirtiéndose como en un paradigma

para la búsqueda de sentido en medio de las luchas y conflictos de

mujeres y hombres dentro de la cultura patriarcal implícita. El artículo

desenmascara las armadillas del género en las sagas patriarcales a

partir del estudio crítico de dos personajes –Tamar y Onán– prestando

atención a la crisis de lo masculino en la sociedad patriarcal vigente.

Palabras clave

Género, patriarcado, relacionalidad, experiencia femenina, crisis

de lo masculino.

*

Maestra (1997) y Doctora (2003) en Ciencias de la Religión, en el área de Biblia, por la Universidad

1. Presupuestos hermenéuticos

Hasta hace poco tiempo, las voces de las mujeres bíblicas es-

tuvieron ausentes en la comprensión de los textos a partir de la

interpretación textual

1

. Esta ausencia se nota particularmente en el

caso de pasajes bíblicos que describen la interacción entre hombres

y mujeres, donde las acciones y comportamientos son normativos

desde una perspectiva androcéntrica

2

. Esto se aplica también con

respecto a las relaciones entre los mismos hombres, atendiendo a

criterios jerárquicos, generacionales, culturales, raciales, etc

 

Los estudios exegéticos feministas han demostrado que los textos bíblicos fueron escritos dentro de

contextos patriarcales específicos de la cultura israelita y cristiana. La crítica bíblica comenzó con

la crítica textual, que probó que jamás podremos conocer el “prístino original” del texto inspirado

verbalmente, sino tan sólo sus formas manuscritas subsiguientemente divergentes. Los investiga-

dores seleccionan una versión de entre los diferentes manuscritos con el fin de establecer el texto

“original”, traducen el texto elegido a su idioma y realizan un comentario de su cosmovisión andro-

céntrica-patriarcal. Cf. Schüssler-Fiorenza, Elizabeth.

Pero ella dijo

. (Madrid: Trotta, 1996), p. 41-42.

79

FRANCISCANUM

En UN ESTUDIO A PARTIR DE GÉNESIS 38

a analizar sus prácticas, sus experiencias, las ventajas y desventajas

que su simple condición de género les otorga.

Leer el texto desde las relacionalidades es importante no sola-

mente para visibilizar las asimetrías de género con relación a las

mujeres, sino también desde la perspectiva de los propios hombres.

Soy consciente de que este trabajo debe ser realizado por ellos mis-

mos, no en tanto percibo en la actualidad que el tema de la crisis de

lo masculino está ganando cada vez más espacio entre los escritos

literarios, y pese a que estemos ante un tema relativamente reciente,

el problema existe y ha acompañado la experiencia humana desde

tiempos inmemorables. Y uno de los factores que contribuyó a des-

encadenar esta crisis existencial de lo masculino, es el hecho del

varón haberse mostrado y encuadrado en la imagen de patriarca

“todopoderoso”. El fardo de lo masculino como omnipotente viene

siendo cargado a través de los siglos y eso le causa angustia

3

. El hombre contemporáneo está preocupado en mostrar su virilidad,

su masculinidad, a él no le es permitido mostrar sus sentimientos,

hablar de su intimidad, de sus miedos, inseguridades, problemas

profesionales, etc., como bien lo advierte Cuschnir:

El hombre no sabe hablar de su intimidad, los hombres se encuentran

mucho pero para hablar de temas superficiales, en clima superficial,

nunca profundo. Hablan de su profesión, de deportes, de cuánto dinero

ganan, o de con cuantas mujeres se acostaron (siempre con gran per-

formance sexual) y la experiencia sexual es siempre heterosexual, es

claro. Para los otros hombres, el hombre solamente muestra sus trofeos,

solamente abre sus sucesos

4

.

Otro factor que puede ser citado como recurrente de la crisis

de lo masculino fue el movimiento feminista que se inició en la

década de los 70 y que influenció desde el margen del mundo aca-

démico, principalmente a través de sus incontables publicaciones.

 

MARICEL MENA LÓPEZ, filósofo:

 

La emancipación femenina en varios sectores de la sociedad fue

de suma importancia para la liberación y el rescate del valor de

la mujer, esclavizada durante siglos por el sistema patriarcal. Con

esos cambios sucedidos con relación a las mujeres, los hombres

comenzaron a preguntarse acerca de cómo lidiar con esas nuevas

mujeres que surgieron.

Con estos presupuestos intentaré leer el texto de Génesis 38,

consciente de la distancia que separa mi lectura del ámbito original

en el que el texto fue concebido y producido, pero consciente de

que muchos de nuestros problemas son reflejo, también, de siglos

de dominación, por lo que estos, aunque distantes en el tiempo,

pueden iluminar el presente. En este sentido, propongo partir de

las experiencias de vida de hombres y mujeres en el relato. Al

focalizar de modo especial las experiencias de vida, parto del pre-

supuesto de que el ser humano es un ser relacional e histórico. Y

ese carácter relacional requiere de un estudio de los cuerpos

ya  que ellos experimentan las relacionalidades como construcciones

de sus cotidianos

 

. Esta propuesta surge de la necesidad de pensar

también en nuestras experiencias individuales y colectivas, de los

conflictos, contradicciones y aportes a nuestra práctica comprometi-

da con la liberación de mujeres y hombres en la Biblia y en nuestras

comunidades. En este estudio abordaré la narrativa de Génesis 38

enfocando las actitudes de Tamar y Onán. De Tamar, como articula-

dora del relato, se prestara atención a las relaciones que establece

con los hombres que transitan por su vida. De Onán, su cuñado,

propondré una hipótesis sobre sus acciones que lo conducen a su

muerte prematura.

 

Es a partir de los cuerpos de las mujeres como es posible una aproximación a sus vivencias y deseos, entendidos estos como partes integrales de un todo sin reforzar los dualismos implícitos en el

concepto cuerpo. Cf. Gevara, Ivone.

Teologia eco-feminista.

Situando el texto y su contexto

Un rápido repaso del texto nos ayudará a situar la historia:

Judá, el suegro de Tamar, toma como esposa a una mujer cananea,

Sué, y con ella tiene tres hijos: Her, Onán y Selá (Gen 38,1-5).

Judá acuerda el matrimonio de Her, su hijo mayor, con Tamar,

también cananea. No se sabe a ciencia cierta qué mal hizo Her

hizo lo malo a los ojos de Dios

– pero como consecuencia de su

pecado es castigado con la muerte (Gen 38,6-7).

Judá le pide a Onán cumplir con sus deberes como rescatador,

levir, y criar herederos en nombre de su hermano muerto. Onán

sabía que aquella descendencia no era suya y derrama el semen

mientras tiene relaciones sexuales con Tamar y por este pecado

también muere como su hermano (Gen 38,8-10).

Judá envía a Tamar, como viuda, a la casa de su padre, prome-

tiéndole que su hijo menor, Selá, actuará como

levir cuando éste se haga más adulto, “por si acaso muere también él lo mismo

que sus hermanos” (Gen 38,11).

Pasado el tiempo, muere la esposa de Judá y cuando este ya

está consolado, sube a Timna. Entonces Tamar decide actuar, se

disfraza de prostituta. Tamar sabía que Selá había crecido y que

Judá no había honrado su compromiso (Gen 38,12-14).

Tamar arregla el precio del servicio con su suegro: como éste no

tiene un cabrito, Judá pide fiado y Tamar guarda, en garantía,

su sello, su báculo y sus cordones (Gen 15-18). Tamar regresa y

se viste nuevamente con sus ropas de viuda.

Judá envía el cabrito como pago para recuperar la prenda, pero

no encuentran a Tamar (Gen 38,20-23).

Meses después, Tamar queda embarazada y, acusada de adul-

terio, según la ley de Moisés debía ir a la hoguera en lugar de

ser lapidada. Dictada la sentencia, Tamar dice: “del hombre a

quien le pertenece esto, estoy encinta” y Tamar envía el sello, el

báculo y los cordones a Judá, quien al verlos los reconoció como

propios (Gen 38,24-26).

De esta seducción nacen los gemelos Peres y Zéraj (Gen 38,27-

30). Estos dieron continuidad a la familia de Judá y más tarde

son citados como sus descendientes en el censo de Num 26,19-

22. En el libro de Rut, el rey David aparece como descendiente

de Peres (Rt 4,18-22) y Tamar es parte de la lista genealógica de

Jesucristo en Mt 1,3 y Lc 3,33.

La historia de Tamar y de Judá, uno de los hijos de Jacob, se

encuentra dentro de la historia de José, el hijo menor de Jacob y

hermano de Judá. La historia de José comienza en el capítulo 37 y

es interrumpida con la historia de Tamar. Pero entonces, ¿qué hace

esta narrativa dentro de la historia de José? Desde el punto de vista

narrativo el texto tiene varias funciones:

Servir de comentario crítico al tema de la culpabilidad de José

en el episodio de la esposa de Putifar (Gen 39).

Cumplir la función de ilustrar al lector/a sobre la dificultad que

existe en discernir entre lo correcto y lo errado en la historia de

José.

Ayudar a comprender ciertos prejuicios y estereotipos sobre la

moral sexual.

Servir como guía didáctica para comprender la historia de José:

historia marcada por el engaño de los hermanos de José (Gen

37-38).

La narrativa de Gen 38,1-30 es normalmente atribuida a la tra-

dición yavista, es decir, a la tradición más antigua situada alrededor

del siglo

X

a. C, y generalmente es interpretada como una explica-

ción para el origen de la tribu de Judá

7

. También se le adjudica a

7

Maly, Eugene.

Comentario Biblico San Jerónimo

…esta tradición por su uso recurrente del nombre de Yahvé. Pero estas

informaciones no son suficientes para afirmar que todo el texto per-

tenece a la tradición yavista, los v. 1-2 y 27-30, hablan en contra de

esta tradición. Gen 38,1-30 parece estar dislocado del gran bloque de

Gen 37-50 y quizás quedase mejor colocado después de Gen 34, que

relata la historia de la violación de Dina, una de las hijas de Jacob, y

por lógica seguiría entonces la historia del hermano de Dina, Judá

8

.

El relato de Tamar y de Judá hace una ruptura en la novela de José

que ocupa los capítulos 37, 39 y siguientes

9

.

En el capítulo 38 también encontramos rupturas internas. Los

versículos 1-11 y 27-30 hacen parte, posiblemente, de una tradición

oral ligada a la familia de Jacob. Son relatos independientes que,

si prescindimos de ellos, no se alteraría la historia de Judá y Tamar,

puesto que los v. 12-26 forman un núcleo, donde hay una introducción

(v. 12) y una conclusión (v. 26). Probablemente este núcleo circuló

como relato independiente y el redactor los utilizó al contar a sus

oyentes la historia de sus antepasados. Estamos ante una narrativa

familiar, inserta dentro de un contexto tribal y patriarcal

10

. Es la his-

toria de la familia de Judá dentro de la tribu de Judá que cuenta un

caso de ley familiar. Un elemento articulador de las historias tribales

o patriarcales es el problema de la esterilidad. En la historia de Tamar,

su problema no es la esterilidad, su útero no está cerrado, ella es una

esposa joven que se torna viuda y sin hijos. Este hecho difiere de las

narrativas patriarcales de Gen 25-27, donde las narrativas familiares

no están presentes.

………

 

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