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Shimón Peres, premio Nobel de la paz y ex Presidente y Primer Ministro de Israel, dice:

Shimón Peres, premio Nobel de la paz y ex Presidente y Primer Ministro de Israel, dice:
 

''Los argentinos solían vivir en base a la tierra''

''La tierra ha perdido importancia. Hoy son la ciencia y el conocimiento''

 

Shimón Peres y Miguel Steuermann

Selec Miriam Schartz

Así lo afirma Shimón Peres, premio Nobel de la paz y ex Presidente y Primer Ministro de Israel, en una entrevista exclusiva que le brinda a Miguel Steuermann, director de Radio Jai, la radio Judía de América. Peres, uno de los últimos grandes estadistas del siglo XX, acaba de cumplir 93 años y desarrolla una inagotable agenda de trabajo en el Centro Peres para la Paz, donde solo trabaja y piensa en el futuro.

 
 
 

En primer lugar, quiero decirle que es un enorme privilegio para mí estar aquí con usted. Acabo de venir de Auschwitz, donde el Papa Francisco decidió realizar únicamente una plegaria en silencio. A su regreso le formularon preguntas acerca del terrorismo y la violencia en Europa. Respondió que cuando la gente no encuentra otra opción, se une al terrorismo.  También dijo que el mundo está en guerra, pero  que no se trata de una guerra entre religiones.

¿Qué opina usted al respecto?

Creo que el terrorismo en el mundo árabe es el alma de una protesta difícil de resolver. Ellos sienten que el mundo los ha insultado; sienten que los han sumergido en la pobreza, en la ignorancia, en un lugar de ciudadanos de segunda… esa lucha comenzó con Las Cruzadas. Ellos dicen: ustedes nos sometieron, nosotros les cortaremos la cabeza una y otra vez y volveremos a ser ese gran califato. Por eso resulta tan difícil luchar contra ellos. Porque no tienen un sentido de vida fuera de la guerra. Lo que tienen es una protesta.

 ¿Qué tipo de protesta?

Una protesta porque se ha colocado a la cultura árabe y musulmana en un lugar inferior cuando en algún momento ellos fueron la gran cultura y cúspide del mundo. Entonces todo lo que no es musulmán es visto como su enemigo y su objetivo es destruirlo. Pero por otra parte no son tantos como se cree. De los 400 millones de árabes en Medio Oriente, estimamos que 50 ó 60.000 son terroristas. Recuerde que el 60% tiene menos de 25 años y no son terroristas; Muchos quieren estudiar o son estudiantes, quieren entrar en el nuevo mundo.

El problema es que cuando se gradúan no encuentran dónde trabajar porque en esos países no hay desarrollo ni alta tecnología. Nosotros hemos intentado convencerlos y ayudarlos de que hagan lo que nosotros hacemos. En nuestras universidades se estimula a los estudiantes a ser emprendedores, no sólo a estudiar, sino a crear el trabajo. Tenemos 30.000 compañías en nuestras universidades de gente joven. Hoy por la mañana me encontré con un grupo de jóvenes de 14 y 15 años quienes tienen nuevas metodologías de comunicación como el Shnapchat, dos de ellos, de tan sólo 14 años de edad, crearon sus propias empresas. La innovación y creatividad se estimulan en Israel. Creo que en general la idea y paradigmas del aprendizaje están poco claros y desactualizados, porque los expertos hablan de lo que ya sucedió. No tenemos expertos ni docentes que hablen del futuro, que puedan enseñarte lo que pasará. Hay algo único en la historia judía; a los judíos no les gustaron los reyes, les gustaron los profetas, porque éstos se orientaron en el futuro. Y ¿Por qué? Porque el futuro sí se puede cambiar, el pasado no. Por eso si quieres ser un innovador y si quieres mejorar el mundo, deja el pasado y concéntrate en el futuro. Dedícate a soñar, proyectar, crear y comienza y recomienza una y otra vez.
 

¿Y qué pasa con el Islam moderado?

No se trata de los moderados. Se trata de los viejos y los jóvenes. Los Sunitas y los Chiitas, son viejos. Producen un gran daño sobre sí mismos. Por ejemplo si deciden discriminar a la mujer, deciden no dejar salir a los árabes de la miseria, dejan a la mitad de la población sumergida en la ignorancia y pobreza. Si la madre no cuenta con educación o no educa a sus hijos, los niños son las víctimas. La mitad de la población está intentado escapar de esa realidad de pobreza. La gente joven, no los terroristas. Hay cambios significativos, dentro del mundo árabe. Hoy el 60% de los estudiantes son mujeres jóvenes. De modo que hay una tendencia al cambio. El problema es la prensa; son los expertos, ellos son los que viven permanentemente en el pasado. No tienen interés en el futuro porque es desconocido y la gente prefiere recordar lo predecible ante lo impredecible. Recordar en lugar de pensar. No hay nada para recordar, no me refiero a los aspectos espirituales que son tan importantes. Las personas dicen: si conocemos los hechos del pasado no cometeremos los viejos errores, pero eso es una falsedad, porque acaso ¿hay garantía de que si conocemos los errores del pasado no cometeremos nuevos errores y que los mismos serán peores? Por eso lo que se debe hacer es no repetir, es crear, es ser una Startup Nation, un país de innovación y creatividad.

Usted sí habla del futuro. ¿Cómo ve el futuro de Europa y del mundo en general?

Estamos en un momento de transición, de una era a otra era. Antes, si uno quería vivir mejor y ser más rico, necesitaba más tierra, más territorio, porque la tierra nos proporcionaba los alimentos y la riqueza. La tierra no se conseguía gratis. Había que luchar por ella y proteger las fronteras. Tierra y sangre eran elementos inseparables. Vivíamos en la Era de la Tierra, porque la tierra nos proveía alimento. La combinación de la historia de la tierra y la historia de la sangre son inseparables y la humanidad ha pagado un alto precio por ella. Ahora si tienes mucha tierra y recursos naturales no es una gran cosa; puedes tener recursos naturales, pero eso no te hace rico. Ahora estamos entrando en una segunda era, la Era de la Ciencia. La ciencia no se conquista con ejércitos. La crea un individuo. Puedes ser un gran científico sin tomar nada de nadie, sin que el otro deba ser pobre. Los científicos pueden generar una revolución. Y no necesitan pelear. No necesitan tomar nada de nadie. La ciencia puede ser creada por una persona de manera individual, no depende de quién eres o donde vivas. No necesitan de organizaciones. Mira por ejemplo lo que hizo Mark Zukerberg, un chico judío de tan sólo 21 años con buena cabeza, introdujo una revolución más poderosa que la Revolución Rusa o la Revolución Francesa. No mató a nadie, no tomó nada de nadie, no tenía mapas, ni partido político, ni ejércitos, solo una buena cabeza. Quien puede saber con anticipación dónde y cuando nacen niños así. Los científicos no necesitan pelear. Pero necesitan fondos que los subvencionen. La ciencia se basa en la confianza mucho más que en la fortuna y los fondos. La ciencia no puede ser controlada por nadie, ya que la ciencia es neutral, por eso se requiere una ciencia que contenga moral para que no caiga en las manos equivocadas. La ciencia sin moral es un gran peligro. Creo que el mundo atraviesa un periodo de mutación, estamos pagando un precio por la vieja era y un precio por la nueva era. Pagamos un precio doble y no tenemos aún el retorno de la inversión. Cuanta más gente en el mundo árabe se involucre con el futuro, los resultados se verán más claramente. Cuando haya un 60% de jóvenes insertos en el futuro, con ciento cuarenta o ciento sesenta millones de Smartphones , ellos verán el mundo de una manera absolutamente distinta a sus padres. 

Vengo de un país muy grande en tierras, lleno de posibilidades, que es la Argentina. Creo que conoce al presidente Macri. ¿Qué sabe de lo que sucede en la Argentina hoy?

Creo que la Argentina está en un período de transición. Como usted dijo Los argentinos solían vivir en base a la tierra. Pero la tierra ha perdido importancia. Sin embargo, la generación joven mira al futuro en busca de ciencia y conocimiento. De ellos es el futuro y ellos vencerán. Puedes tener tierra pero eso no es suficiente. La tierra no es un gran hallazgo, porque no es algo creativo. El petróleo no se produce; se encuentra. Puedes encontrarlo o perderlo o pueden bajar los precios del barril. En cambio la ciencia es algo creativo. Mira lo que pasa con Israel, cuando asumimos que no contábamos con nada, ni tierra, ni petróleo, ni oro, ni agua, ni amigos, ni nada. Entonces descubrimos que el mejor tesoro en la vida es invertir en el ser humano. Hemos basado todo en el ser humano. Hemos creado y desarrollado una agricultura prácticamente sin tierra y sin agua. La tuvimos que crear, porque no es normal. Si hubiera sucedido tal como muchos judíos le reclamaban a Moisés: que siguiera el éxodo hasta Arabia Saudita, estaríamos como ellos. Se puede ser pequeño en tierras y grandes en ciencia. Y hemos tenido una ganancia sin precedentes. Somos pobres en tierra, pero ricos en ciencia.

El mundo cambia constantemente y los gobiernos – y sus líderes – están siendo cuestionados en todo el mundo.  ¿Qué nos puede decir del fenómeno Donald Trump y la posibilidad de que él sea presidente de los Estados Unidos? 

No creo que esa sea una elección. Creo que es un modo de protesta contra los políticos de ambos lados, de derecha y de izquierda. Es más una protesta, que un proceso electoral. Donald Trump dice las idioteces más grandes que he escuchado en mi vida. Por el otro lado, Bernie Sanders es sólo un caballero judío agradable que propone ideas socialistas; si las hubiese dicho hace diez años, lo colgaban. De modo que es una protesta. Estados Unidos va a transitar este proceso. Estados Unidos no es una amplia mayoría, recibió con los brazos abiertos a muchos inmigrantes. Es un país de minorías que creó una mayoría democrática. Históricamente existen dos tipos de países. Los que dan y los que quitan. Estados Unidos creció porque dio. Europa fue destruida, porque quitó. Estados Unidos nunca creó un imperio. Lucharon por otros, apoyaron a otros. Construyó puentes. Europa construyó imperios y guerra. Los Estados Unidos se convirtieron en un gran país porque supieron dar, eso está grabado profundamente en su ADN. Ahora China se va a convertir en una gran potencia y tiene hoy un debate interno invisible. Cuando se tornen grandes políticamente, no solo económicamente. ¿Lo harán dando o quitando? ¿Buscarán la harmonía o los enfrentamientos? Si uno quita, se crea enemigos. La mejor inversión en la vida son los amigos. El mayor desperdicio, el odio. Cuesta mucho. Y se paga y paga y paga muy caro.

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