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Sociología: antes de Trump, un peligro y un cambio global

Sociología: antes de Trump, un peligro y un cambio global

 

 

Mauricio Zieleniec

Mientras Bauman decía en vida, antes del triunfo de Trump que la sociedad comienza a replantearse cambios; nos enfrentamos desde 2008 con esa tendencia, donde lo global comienza a ordenarse de otra forma. ¿Cuáles son los cambios?

Asistimos a un cuestionamiento de la mano de obra, o como decirlo mejor, del valor agregado de los productos que desde el Oriente y en especial China toma sus bajos costos y los trasfiere a la industria. Nadie compite con un gigante de 100 dólares de salario, con descanso cada 15 días, y sin ningún beneficio social casi para sus trabajadores. Eso hace invadir el mercado con productos “Made in China” y las factorías desaparecen en las demás regiones mayormente. Sumado a que China compra materias primas  para su industria y fija el precio de las commódeties, debido a su capacidad compradora.

Al igual que Inglaterra en la revolución industrial, cuando los mercados están acaparados, invierte en infraestructura en dichos países, la cual le facilita carreteras, puertos , ferrocarriles, para su extracción de materia prima. Y endeudando a ese país con dichas inversiones. Es un imperialismo de guante blanco, en África se convirtió en el país que saca más provecho del mundo; en América latina lo acompañará próximamente. Le vendemos solo materia prima y compramos la misma con valor agregado chino. Con este esquema la economía mundial se recalienta junto  al sistema especulativo financiero y el 2008 fue uno de los acontecimientos , no superados hasta el momento del sistema capitalista.

 Los ingleses, tratan de cambiar el rumbo semi-neoliberal, Italia lo cuestiona a la vez. Si miramos al continente latinoamericano, por ejemplo el Mercosur, observamos sus carencias enormes de unidad y globalidad.

En ese contexto sube Trump un verborrágico presidente, pero sin duda un personaje grosero y peligroso, sin ser el ideal en relación, a cambios necesarios que hay que ordenar en nuestro alrededor.

EE UU con un endeudamiento gigante en relación a su PBI, sugiere que Trump no es casualidad. Quizás Obama tenía que ordenar mejor el escenario. En parte lo hizo, con la emigración, ya que deportó casi 3 millones de indocumentados, en silencio. Mientras que Trump lo toma como bandera política, creando escandalosamente un muro. Sabemos que no se puede absorber en un país ilimitadamente inmigrantes , la frontera o límite está en relación al PBI, si hay un crecimiento del 1% del mismo, el aumento vegetativo de la población y de inmigrantes  deberá ser algo menor al PBI. En EE UU años anteriores llegó a casi el 8% de crecimiento de su población, mientras su PBI oscilaba en el 1%, situación nada recomendable. Junto a ello la cultura inmigratoria cuestiona las raíces evolutivas de las naciones. Como claramente lo vemos en Europa, ni siquiera a veces son un sincretismo cultural, religioso, ya que en la singularidad  Europea es un choque de culturas.

Por eso decimos que la tendencia de ordenar esa liberalidad anárquica, comenzó a preocupar. Ni siquiera el capital financiero, fortalecido con Rigan y la Tacher por la década de los 80, tiene su lugar asegurado.

Eso conlleva a reordenar la sociedad, donde Trump es solo consecuencia de sucesos más estructurales. Lo que el laborismo o sectores humanistas en política no hicieron, quizás la derecha comience a hacerlo; peligro de xenofobia y de formas belicistas, pero los procesos están en marcha y esperemos su cauce no xenofóbico.

La sostenibilidad de las economías sin duda es la principal preocupación de fondo a tener en cuenta.

En un diálogo entre Bauman y Gomá, comentaban que desde 1800 las libertades se acentuaban y crecían, pero en este momento llegó la necesidad de legislarla, ordenarla y encausarla, puesto comenzó a ser tan líquida, que un encausamiento se vislumbra posiblemente como algo positivo.

Los exabruptos y groserías con el muro en Méjico, nos genera rechazo y temor a un estilo verticalista. Pero a la vez nos dicen los mencionados antes que en un mundo cosmopolita comenzamos a afirmar formas de pensar tribales o nacionales. Tenemos la convivencia de lo global y lo singular. Ese es posiblemente el mundo que se vislumbra, por encima de Trump. Ejemplo los países del Mercosur.

Israel, contenta con la embajada en Jerusalén, quizás en esa contradicción , vemos que se ajusta a la realidad y eso es bueno, pero que eso no signifique alejarnos de una solución negociada con los palestinos. Beiguin hizo la paz con Egipto, quizás y roguemos por ello que  la fortaleza de Trump y Netanyahu sirvan para allanar un camino de paz y no aprovechar esa fuerza para mayores colonizaciones y conflictos.

Los escándalos políticos, son la indignación social, frente a ideales que se aleja. Pero los ideales son filosóficamente siempre utópicos (Gomá).

Trump es bueno para Israel o los judíos? Guershom Sholem, decía a Anna Haaren, en el jucio de Heichmann en Jerusalén: No basta que Anna de pruebas de su fidelidad a Israel, lo importante es su amor a Israel. En política con Trump también nos genera la duda.

Solo reflexiono desde lo filosófico y sociológico  para intentar  ver peligros y cambios en nuestro alrededor.

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