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Prefiero a los revolucionarios a los cerebros transparentes

Prefiero a los revolucionarios a los cerebros transparentes

Anna Doner

en su reciente visita a Cuba, por facebook me comento : Estuve en Cuba, vi cosas buenas y cosas malas. De algo estoy segura; el capitalismo no es la solución, y el populismo tampoco. Porque... hoy pululan populismos por doquier. Otra cosa: cualquier sistema sin libertades, cualquier sistema que no vea con beneplácito la LIBERTAD de pensar y creer es insano. Y luego escribió:

Aire con agua… alegría, colores, paredes, ropas. No existe el consumo.No existen cabezas huecas. (Prefiero a los revolucionarios a los cerebros transparentes).

(La Habana, sábado 21 de mayo).

 

Un poeta no es poeta hasta no caminar por La Habana

Hoy estuve con el Che, eterno, inmortal. Con Camilo. Vi el mar. La Habana es una ciudad de colores. el relato oficial es un lugar común, yo prefiero La Habana desde sus entrañas más profundas, la Habana que canta, la Habana que llora. A ella y no a su careta. Un poeta no es poeta hasta no caminar por La Habana.

(La Habana, domingo 22 de mayo)

 

La Señora del Prado

Estoy sentada en El Prado. Giro la cabeza, veo una construcción muy deteriorada, el balcón, con rejas oxidadas, caen plantas, la cuerda y la ropa colgada. Una señora negra está sentada en una silla y una paloma grande se posa en la baranda. La señora disfruta de la tórrida tarde húmeda. Veo bártulos amontonados a sus pies. La señora jamás debe de haber salido de la isla. Bah, estoy segura de que la señora jamás salió de la isla. Empero, eso no parece preocuparla. La veo tranquila y con una paz espiritual envidiable. Un perro le hace compañía. 

¿Qué pasaría con la señora y la gente, estas gentes, que fueron a la escuela y al liceo, y tienen un enorme respeto por el prójimo ante una apertura al capitalismo? 

Todos morirían. 

Un ínfimo porcentaje obtendría privilegios mientras a los otros les quitarían sus derechos y comenzarían a desesperar. Comenzarían a pasar hambre, comenzarían a robar y sobrevendría el caos. 

A los burgueses estas nimiedades poco les importan, los seres capitalistas piensan que las personas se dividen en SER y en COSA según el dinero que posean. 

Decididamente, una apertura al capitalismo salvaje aquí sería una hecatombe. 

(La Habana, miércoles 25 de mayo)

 

"La entrañable transparencia de tu querida presencia comandante Che Guevara"

Cuando me dieron el micrófono, en La Habana, en La Casa de los Poetas, por vez primera, sentí (y dije) que se me había cumplido el sueño de Pisar La Habana Antes de Morir. Ese sentimiento, ese ver una y otra vez postales de La Habana Vieja, ese revivir con cada dato La Revolución y su historia... Antes lo veía en películas, "desde lejos". Pero el sueño se me cumplió y lo vi en suelo cubano. Debía presentarme, y lo hice así:

"Soy lo que escribo. 

Me interesa la reflexión, generar contrastes de ideas que construyan una gran torre de Babel. 

Somos seres pensantes.

No acatamos, no imitamos, tenemos el derecho de elegir. 

No quiero un mundo dividido por muros inexpugnables. 

Quiero puentes. 

Esta es, pues, la lucha posmoderna. 

La lucha contra el hurto del pensamiento a cambio de lo fútil, lo banal, lo superfluo. 

El YO no existe sin el NOSOTROS. 

Nos quieren comprar con cosas. 

¿Para qué quiero una cosa vacía?"

Fue tan vívido estar leyendo mis prosas allí, fue algo que no se puede describir con palabras, fue un SENTIMIENTO de plenitud. La prosa que presenté se llama "Era un monstruo y no la revolución", y en una parte tiene una estrofa de un tema que siempre me ... es que no encuentro las palabras: “la entrañable transparencia de tu querida presencia comandante Che Guevara”. Y mágicamente, cuando leía e iba llegando a esa parte sentía que esa estrofa debía de cantarla. Y la canté. Aquí entonces, voy a dejar las fotos de esos momentos de nervios, emoción, y el enorme orgullo de cantarle al Che.

 

 

Quién diría que yo podía

El calor de la mañana es agobiante, son las 9 am. Han sido días de imbuirme en Cuba y su Revolución, sus miserias y virtudes. La hora de la siesta (entre las 16 y 19) no se puede andar por las calles de La Habana, el sol pincha y quema y el aire parece el janzim del desierto. Visité una escuela de música y les canté “Jacarandá” y “Soles”. Todo a capela; quien diría que yo podía.

(La Habana, sábado 28 de mayo).

 

Dejaré

Faltan apenas instantes para dejar esta Habana Viva. Es casi seguro que no vuelva. La vida es corta y no creo que se vuelvan a dar las circunstancias que me han traído aquí; la primera, pisar el corazón del socialismo, como ser de izquierdas que soy y que me define, la segunda,mis letras. 

Dejaré atrás el calor húmedo y agobiante, las pasivas de colores, el bullicio, el crisol de pieles ébano y marfil. Dejaré otras plazas que miran a balcones. A la Señora del Prado. Ella seguirá en ese balcón cada tarde hasta el día de su muerte (me había invitado a volver al día siguiente de mi narración). La Señora del Prado es todas las señoras de La Habana. 

Dejaré esta habitación con un balcón en el corazón de La Habana. Dejaré… certezas y contradicciones, pero en cuanto me vaya (de eso estoy tan segura como de mi propia muerte), eternamente la extrañaré.

(La Habana, lunes 30 de mayo)

 

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