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Polonia entre apertura o nacionalismo

Polonia entre apertura o nacionalismo

 

Peligro, elecciones: un 2017 de alto voltaje

SERGIO MAYDEU-OLIVARES

 

El calendario electoral internacional de 2016 prometía emociones fuertes y, visto el resultado, se confirmaron las previsiones, salvo sorpresas inesperadas. Las elecciones que en 2016 se sucedieron en Filipinas, Austria, Gambia, Australia, Nicaragua, Níger o Estados Unidos, por poner algunos ejemplos, pusieron sobre la mesa algunos de los debates políticos, sociales y económicos actuales: la gestión de los flujos migratorios; el avance de la extrema derecha; la crisis de la socialdemocracia; la implementación de políticas de seguridad reactivas; el aumento de los movimientos de protesta ciudadana; la integración europea; el control por los recursos naturales, y la geopolítica, por citar algunos de los más relevantes. Estos tuvieron una influencia decisiva en varias de las citas electorales de 2016 y son, desde luego, elementos a tener en cuenta a la hora de analizar el calendario electoral de 2017.

Este año viene marcado indudablemente por el inicio de la nueva administración en Estados Unidos. Las primeras semanas de gobierno de Donald Trump han confirmado un giro importante en la política estadounidense, con su apuesta por una agenda proteccionista que, combinada con una retórica diplomática incendiaria, condicionará buena parte de las citas electorales internacionales previstas en 2017.

Para Europa, 2017 es un año clave que determinará su presente más inmediato. Las elecciones de marzo en Holanda, abril y mayo en Francia, y septiembre en Alemania, en plena negociación sobre el Brexit, pondrán en cuestión el modelo de integración política y social europea y algunas de los conquistas sociales logradas las últimas décadas. Los sondeos previos prevén un importante avance de los partidos populistas y euroescépticos, mientras la agenda antiglobalizadora y antimigración condiciona la toma de posición de todos los partidos políticos, sin excepción, a la hora de plantear sus propuestas políticas. Existe una alta probabilidad de que se produzca un gran avance de las fuerzas de ultraderecha, populistas y euroescépticas. Las primeras medidas impulsadas por Trump en materia económica y migratoria han enrarecido el debate político en Europa. En ocasiones anteriores las elecciones ya han estado condicionadas por el discurso contra o pro inmigración y hoy todos los partidos políticos toman una posición al respecto. La socialdemocracia europea, sin ir más lejos, ha sufrido importantes tensiones internas por la cuestión migratoria. La centralidad del debate político se ha desplazado a terrenos donde los partidos políticos tradicionales entran en continua contradicción.

El efecto Trump también se notará en dos de los países que van a condicionar buena parte de la agenda política de 2017. Por un lado China, que deberá decidir más pronto que tarde si quiere ocupar el vacío dejado por EEUU en la escena internacional, tras el repliegue nacional iniciado por Trump. Este 2017 el Partido Comunista de China celebrará su 19º Congreso, con el principal interrogante de conocer cuáles son los planes de sucesión del presidente Xi Jinping. Si 2016 fue sobre todo el año de las elecciones estadounidenses, 2017 lo será de China.

El segundo país que celebrará elecciones este año bajo la sombra alargada de Trump es Irán. Las dudas de Trump sobre la continuidad del acuerdo nuclear firmado por Irán y EEUU en 2015 o las polémicas restricciones migratorias del gobierno estadounidense a los nacionales iraníes suponen un golpe a las intenciones de Hasan Rohaní de ser reelegido presidente. Los halcones buscarán reemplazarle.

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