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¡Impacto mundial! La denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman generó las primeras detenciones.

¡Impacto mundial! La denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman  generó las primeras detenciones.

El ex secretario Legal y Técnico del kirchnerismo Carlos Zannini, el referente de la comunidad islámica en la Argentina Jorge "Yussuf" Khalil y el dirigente piquetero Luis D'Elía fueron detenidos en las últimas horas por orden del juez Claudio Bonadio en el marco de la causa por el presunto encubrimiento de los iraníes acusados por el atentado a la AMIA.

 El magistrado también procesó y pidió el desafuero para detener a la ex presidenta y actual senadora Cristina Kirchner y dictó prisión preventiva para el ex canciller Héctor Timerman bajo el régimen de arresto domiciliario por su delicado estado de salud. También fueron procesados, sin prisión preventiva y con prohibición para salir del país, al ex titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Oscar Parrilli y el diputado Andrés "Cuervo" Larroque .

Bonadio pidió el desafuero de la ex presidenta, quien juró como senadora hace ocho días, porque consideró que debido a sus contactos "puede entorpecer la causa", según informaron a Télam fuentes judiciales.

 Zannini fue arrestado cerca de la 1 por personal de la Policía Federal tras una orden impartida por el juez Bonadio, quien instruye el expediente iniciado a partir de la denuncia presentada por el ex fiscal Alberto Nisman pocos días antes de ser hallado muerto en la cabeza en su departamento de Puerto Madero.

Al momento de ser detenido en Río Gallegos, Zannini, actual director en el Banco Santa Cruz, se encontraba en el domicilio de su suegra, ubicado en Perito Moreno y Mariano Moreno.

De inmediato, el ex secretario de Legal y Técnica de los gobiernos de Néstor yCristina Kirchner fue subido a un automóvil blanco, tras rechazar colocarse el chaleco antibalas y el casco que le acercaron los efectivos, y llevado a la delegación local de la PFA.

En las próximas horas se espera que Zannini sea trasladado a la ciudad de Buenos Aires para ser indagado por Bonadio.

Por la mañana, llegó el turno de Luis D'Elía, quien fue detenido esta mañana en su domicilio de Laferrere, partido de La Matanza, y poco después fue arrestado Jorge "Yussuf" Khalil, en tanto que se procuraba dar con el ex líder de Quebracho Fernando Esteche, sobre quien también pesa una orden de detención ordenada por el juez federal Claudio Bonadio.

D'Elía y Khalil fueron trasladados desde la Superintendencia de Investigaciones Federales, en el barrio porteño de Villa Lugano, a los tribunales federales de Comodoro Py, en Retiro.

Historia.

 

El 25 de octubre de 2006, el fiscal Alberto Nisman acusó formalmente a Irán de estar detrás del atentado y a Hezbolá de ejecutarlo. Mencionó a funcionarios y ex funcionarios iraníes. Mohsen Rezai, uno de los hombres con pedido de captura de Interpol, fue candidato en las elecciones presidenciales de Irán. 

En noviembre de ese mismo año, el gobierno de Irán contestó el exhorto emitido por las autoridades judiciales argentinas manifestando que la acusación había sido fabricada y orquestada por autoridades judiciales que respondían al sionismo e  intereses foráneos con la participación de agencias de inteligencia de EEUU e Israel. A su vez la justicia iraní solicitó el arresto y la extradición de Alberto Nisman a cargo de la Unidad Fiscal de Investigación, en ese entonces y del Juez de la causa  Juan José Galeano. 

En ese mismo mes, Luis D’Elia encabezó una protesta contra la orden de captura internacional emitida por el Poder Judicial argentino. Según la denuncia de Nisman, dicha protesta fue incitada por el embajador de Venezuela en Argentina, Roger Capella. El fallecido presidente Kirchner removió   a D’Elía por la participación en dicha protesta y le pidió al hoy fallecido presidente de Venezuela Hugo Chavez, la remoción de Roger Capella. 

El 7 de noviembre de 2007, por solicitud de la Justicia argentina, Interpol emitió un pedido de captura para cinco iraníes: el exministro de Seguridad Alí Fallhijan; Mohsen Rezai, excomandante de la Guardia Revolucionaria y actual miembro de un consejo que asesora al Líder Supremo Ali Jamenei; el ex jefe de la Guardia Revolucionaria Ahamad Vahidi; el ex agregado cultural de la embajada de Irán en Buenos Aires, Mohsen Rabbani (quien estuvo en Argentina por 14 años hasta 1998); y el ex tercer secretario de esa sede diplomática, Ahmad Reza Ashgari. Cinco de ellos tienen la configuración de marca roja. 


En febrero de 2010, Luis D'Elia viajó a Irán. 
De acuerdo a la denuncia presentada por el fallecido fiscal, Alberto Nisman, Fernando Esteche se reunió en el país islámico con Jorge Yussuf Khalil para proponer una acuerdo relacionado con el atentado a la AMIA. 


El recordado periodista judío José Eliaschev dió en su columna del Diario Perfil,  la primicia de que el
gobierno de la  entonces presidente Cristina Kirchner estaba dispuesto a suspender de hecho la investigación de los dos ataques terroristas que sufrió ese país en 1992 y 1994, en los que fueron destruidas las sedes de la embajada de Israel y de la AMIA en Buenos Aires, según revelaba un documento , en ese entonces secreto, entregado por el ministro de Relaciones Exteriores de la República Islámica de Irán, Alí Akbar Salehi, al presidente de la época, Majmud Ajmadineyad. 

Para la diplomacia de Irán, las investigaciones argentinas habrían quedado cerradas. El canciller iraní le aseguró en su informe al entonces presidente que “la Argentina ya no estaría más interesada en resolver aquellos dos atentados, pero que en cambio prefería mejorar sus relaciones económicas. 

El informe secreto, al que había accedido PERFIL , continua diciendo Eliaschev,   fue redactado luego de la reunión que el canciller argentino, Héctor Timerman, mantuvo con su contraparte de Siria,Walid al-Mohalem, y con el propio presidente Bashar al-Assad el 23 y 24 de enero  de 2013 en la ciudad siria de Alepo.

Sugestivamente, Timerman se apartó de la delegación argentina que encabezó Cristina Kirchner en Kuwait, Qatar y Turquía, para conversar con el dictador sirio en una ciudad convenientemente ubicada a 400 kilómetros de la capital, Damasco. El cable de la agencia oficial de noticias siria dijo en ese momento que Timerman y Al-Assad abordaron el proceso de paz en Medio Oriente “paralizado a causa de las políticas israelíes y el fracaso que ha demostrado la administración estadounidense en presionar a Israel para que cumpla con la legalidad internacional”.

Conversaciones ocultas. 

La verdadera naturaleza de este encuentro no había sido informada por Timerman a la comunidad judía argentina. Al Assad visitó oficialmente Buenos Aires en julio de 2010 y fue recibido calurosamente por la ex Presidente. En la visita de Timerman, firmó además un acuerdo de intercambio.

Resulta evidente, dijo Eliaschev, que en el encuentro en Alepo podría haber servido para que Timerman diese la luz verde argentina de reconciliación con Irán por medio de los sirios. Siria, incluso, les advirtió a los argentinos que el canciller iraní Salehi estaría en ese país en ese mismo momento, algo que la cancillería argentina no objetó. 

Renunciamiento. 

Según las conclusiones de la inteligencia iraní, que hace suyas la cancillería de Teherán, el gobierno argentino habría renunciado a llevar ante la justicia al actual ministro de Defensa, Ahmad Vahidi, y otros funcionarios iraníes sospechados de complicidad en esos episodios terroristas.

La cancillería iraní consideraba que si estos temas son dejados de lado, ambos países podían encarar una nueva etapa que permita superar dos décadas de frialdad total, lo que permitiría a Irán recuperar terreno en el desarrollo de unos vínculos que se han venido de todos modos fortaleciendo en los últimos años.

El informe secreto  se hizo luego de la reunión de Timerman con funcionarios sirios

El informe secreto iraní, filtrado al exterior por medios opositores al régimen de Teherán, subraya el interés del régimen fundamentalista en la situación del ministro de defensa, Vahidi, un personaje clave en el esquema de poder, ya que era el comandante de la llamada Fuerza Quds de los Guardias Revolucionarios cuando la embajada israelí en la calle Arroyo de Buenos Aires fue demolida con un coche bomba en marzo de 1992. Siguió ostentando esa posición militar clave en julio de 1994,
cuando el turno le tocó a la AMIA. 

Las propias investigaciones que se hicieron en la Argentina detectaron años después que Vahidi fue uno de los principales organizadores de estos ataques, de los que el gobierno iraní ha tratado de despegarlo hace ya años, pero sin éxito. En sus recomendaciones a Ajmadineyad, el canciller Salehi propone que lo autoricen a su contraparte argentina para solicitarle que revoque las órdenes de arresto que el Gobierno ha solicitado a Interpol contra Vahidi y otras figuras prominentes del régimen. 

El informe que había trascendido sostenía que para la inteligencia iraní ya es un hecho que, incluso si una tercera parte demandara secretamente la extradición de Vahedi, la Argentina lo rechazaría.

El ministro de Defensa incriminado podría viajar al exterior sin problemas, porque el asunto de los ataques contra la Argentina había quedado muy olvidado a nivel mundial y a nadie le interesaba mucho, ni siquiera a Interpol.

En Teherán, lejos de toda ingenuidad, sabían, dice Eliaschev,  que el gobierno argentino jamás admitiría este retroceso en público y menos aún que ha cambiado de posición.  

En el filtrado documento secreto a Ajmadineyad, el canciller Salehi elogió la estrategia –originalmente concebida por el llamado “Líder Supremo”, Alí Jamemei, y luego adoptada por el gobierno iraní– de no ceder a las acusaciones argentinas. Dice Salehi que fue un acierto no cooperar con la Justicia argentina durante esas investigaciones, que siempre terminaron abortadas.

 El 27 de enero de 2013 se firmó el memorando de entendimiento firmado en  Adis Abeba, Etiopía entre la República Islámica de Irán y la Argentina.  Preveía la creación de una Comisión de la Verdad integrada por cinco juristas internacionales (dos elegidos por cada país y un quinto consensuado) para analizar las investigaciones sobre el atentado. El convenio estipulaba que la Justicia argentina podría interrogar en Irán a los cinco imputados que están requeridos por Interpol. En su denuncia, Nisman criticaba a  la misma por cuanto dicha Comisión no podía hacer comparecer, detener o trasladar a ninguno de los imputados. No se aclara cual será la legislación aplicable, si la argentina o la iraní.  El Jurista sostuvo que la circunstancia de que algunas personas aparezcan en la lista de alerta roja se habría resuelto a través de la cooperación mutua y por lo tanto la INTERPOL debería anular dicha lista. 


Para la denuncia efectuada por Nisman, dicho acuerdo contenían varias cláusulas secretas que incluían un cambio de hipótesis respecto al atentado a la AMIA, un redireccionamiento de la investigación judicial hacia nuevos imputados falsamente planteados desvinculando definitivamente y fraudulentamente a los imputados iraníes, acusando falsamente a derechistas argentinos.  Se pactaba además que el prófugo Ministro de Justicia de Irán Ahmad Vahidi jamás sería interrogado. Para el acusador,  la Argentina buscaba solucionar sus problemas energéticos con el petróleo de Irán a cambio de granos y carne,  sacrificando la causa AMIA. Para el fallecido fiscal, Timerman había sido el principal instrumento de dicho plan.

El 28 de febrero de 2013, la Cámara de Diputados de Argentina aprobó el memorándum de entendimiento con Irán, dándole rango de tratado internacional. Su contraparte iraní no hizo lo propio, aunque en mayo de 2013 se reportó que el entonces presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, lo había firmado sin enviarlo a sus parlamentarios.

En enero de 2015, el Fiscal Alberto Nisman, formuló una denuncia penal por encubrimiento contra Cristina Fernández, Héctor Timerman, Luis D’Elia, Jorge Khalil, Andrés Larroque, Fernando Esteche, Héctor Yermina y  Héctor Bogado, pocos días después aparecería muerto en su apartamento.

 

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