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El caso judicial que conmueve a Israel

El caso judicial que conmueve a Israel

Un caso judicial está conmoviendo a Israel. May Peleg, hijo varón de una familia ortodoxa, quien cambió su género, declaró antes de suicidarse que su última voluntad era ser cremada, cosa prohibida por la religión judía.

 Peleg, de 31 años, nació varón en una familia ultra-ortodoxa de Jerusalén. En un testamento que redactó sólo un día antes de que se quitara la vida, dio instrucciones de que su cuerpo fuese incinerado. Ella pidió que se llevé a cabo una ceremonia donde la mayor parte de sus cenizas fuesen esparcidas al mar y el resto se colocase bajo un árbol que se plantase en su memoria.

Peleg fue activista  en el centro LGBT, Casa Abierta de Jerusalén y era dueña de un bar gay en Jerusalén llamado Mikve, según Haaretz. Su página de Facebook indica su nombre completo como May Peleg Friedman y dice que ella estudió sociología y comunicaciones en la Universidad Abierta de Israel.
En una carta escrita poco antes del suicidio, Peleg dijo que  sintió "dolor y sufrimiento" la mayor parte de su vida. Peleg y su ex esposa  mantenían buenas relaciones y tuvieron dos hijos de 9 y 10 años.   

En una declaración jurada adjunta a la voluntad, Peleg pidió específicamente que se evite que su madre se adueñe del cuerpo después de su muerte.  "

Tengo motivos razonables de preocupación de que si mi cuerpo llega a sus manos,  ella me va a someter a un entierro religioso, no reconociéndome como mujer, a pesar de que me han sometido a una cirugía de cambio de sexo. Esto constituye una falta de respeto y supone borrarme mi identidad escribió Peleg.

 
El abogado de la difunta, el Dr. Wolfson dijo durante los procedimientos judiciales, "  Es uno el que decide que hacer con su cuerpo. Al igual que su familia no podía pedir a la corte que le prohíba a May que  tatuase su cuerpo de determinada forma, se  corte el pelo de una determinada manera o quisiese o cambiar su sexo, la familia no puede interferir con sus deseos en cuanto a la disposición de su cuerpo.  


El abogado de la madre de May,  Yitzhak Dahan, argumentó que la voluntad de Peleg "no tiene validez legal."


Finalmente, el Tribunal de Jerusalén rechazó el miércoles la petición de la familia de   Peleg.  El tribunal ordenó que el cuerpo de Peleg sea incinerado, como ella pidió en su  última voluntad. La cremación está prohibida según la ley judía, aunque se ha vuelto cada vez más popular entre los Judios liberales y seculares en los últimos años, particularmente en los Estados Unidos.

"En la disputa entre las partes,  dice la Sentencia, se llegó a la conclusión de que existen motivos suficientes para corrobar que el deseo de la difunta fue el que sea incinerada  y que la afirmación de que su capacidad para tomar esa decisión estaba disminuida es infundada," escribió en su fallo.

Se retrasó la ejecución de su decisión hasta el próximo domingo para dar tiempo a la familia de apelar la decisión ante el Tribunal Supremo.

"Como no tengo contacto con mi familia biológica y ya que me temo que después de mi muerte,  ellos tratarán de obstaculizar mi deseo de ser cremada,  le pido que me represente en la corte y sea mi voz, ", escribió al abogado Yossi Wolfson, con quien depositó su última voluntad.

Wolfson solicitó a la Corte de Distrito de Jerusalén un día después del suicidio de Peleg que el Estado  entregue su cuerpo para la cremación. Afirmó que Peleg había contratado a la Empresa fúnebre para su cremación  y pagado por la misma.

"No veo ninguna validez en la reivindicación de la madre, de que los deseos de la fallecida no deban ser honrados después de su muerte y que los deseos de los padres deberían reemplazarlos, escribió el juez Arnón Darel."Ese argumento no tiene base en la ley israelí, al tiempo que la legislación respeta  la última voluntad de los muertos y ello es reconocido como un importante principio en la legislación y las sentencias. "

El juez añadió que los documentos dejados por Peleg y sus actividades antes de su suicidio demostraron su deseo de que ella sea cremada.  El Juez rechazó la demanda de la madre de que el estado emocional de Peleg no le permitía hacer este tipo de decisiones.

"Se ha demostrado que la intención libre y plena de la fallecida  era que su cuerpo sea incinerado y no enterrado," escribió.

El juez dijo que no había ninguna barrera legal para la cremación en Israel y subrayó que la ley le dio preferencia a la voluntad del individuo sobre su cuerpo y ese derecho es necesario que se respete.

Rechazó el argumento de la madre de que la cremación sería contraria a los intereses de los dos hijos de Peleg. "No creo que los deseos claros y explícitos de los fallecidos pueden ser anuladas por la voluntad de estos.

 
Aunque es posible entender el deseo de la madre y la familia para un entierro judío, la pregunta es ¿cuál es la mejor solución ? y creo que ella es respetar la voluntad del difunto. 

 

 

 

 

 

 

 

 

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