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Macron: no debemos olvidar el holocausto.

Macron: no debemos olvidar el holocausto.

 

Au Mémorial de la Shoah à l'occasion de la journée du souvenir des victimes de la déportation. Ne jamais oublier.

 
 

Avec Jacques Fredj, directeur du Mémorial.

 



Este domingo Francia conmemora el Día de la Deportación y recuerda el destino fatídico de muchos de los 62.000 judíos que fueron deportados por el gobierno colaboracionista del mariscal Henri Philippe Petain a lo largo de 1942 a los campos de concentración nazi, como Auschwitz.

Se trata de una fecha sensible para la potencia europea ya que la obliga a recordar una de las épocas más oscuras de su historia, pero este año el simbolismo fue aún más importante ya que la extrema derecha negacionista disputa la Presidencia.

En ese marco, Macron decidió concentrar su campaña en una visita al museo de la Shoá. Al llegar, recibió una bienvenida muy calurosa, con una pequeña multitud que gritaba al unísono "¡Macron presidente!" y un cortejo de figuras representativas de la colectividad judía como el gran rabino de Francia, Haïm Korsia, el escritor Marek Halter y el presidente del Consejo representativo de las instituciones judías en Francia, Fancis Kalifat.

Hoy tenemos un doble deber: el deber de recordar y el deber de que esto nunca vuelva a suceder y que nunca más aceptemos la debilidad moral que tienta a algunos y el relativismo que puede tentar a otro. 

Macron se detuvo a leer las órdenes oficiales de deportación, especialmente contra niños, la propaganda antisemita de la época y los murales con fotos de las víctimas, según relató el diario local Le Figaro.

El candidato evitó referirse a la campaña electoral, pero las referencias indirectas a la extrema derecha negacionista que representa Le Pen estuvieron allí.

"Hoy tenemos un doble deber: el deber de recordar y el deber de que esto nunca vuelva a suceder y que nunca más aceptemos la debilidad moral que tienta a algunos y el relativismo que puede tentar a otros. Porque lo que pasó aquí es imposible de olvidar y es imperdonable, esto nunca más puede volver a suceder", aseguró el joven presidenciable tras su visita al museo. 

Mientras tanto, en el sur del país, en Bouches-du-Rhone, un grupo de referentes del movimiento de la Resistencia que combatió a los nazis alemanes y a los colaboracionistas franceses durante la Segunda Guerra Mundial, aprovechaba el homenaje de este año para advertir sobre el "peligro" de una vuelta de la extrema derecha al poder.

"Nosotros aprendimos de la manera más dura a reconocer las caras y las máscaras de la exclusión y el odio", escribieron Denise Toros Marter, deportado a los 16 años a Auschwitz, Sidney Chouraqui, un voluntario de la Resistencia, y el coronel Louis Monguilan, otro miembro de la Resistencia y otra víctima de la deportación, en su casa al campo de concentración de Mauthausen, en Austria.

La tensión de este pasado aún discutido por algunos se sintió especialmente en la localidad de Saint-Nazaire, en el noroeste del país, cerca de la ciudad de Nantes, cuando un grupo de veteranos de la Resistencia le prohibió la entrada a los homenajes a una delegación del Frente Nacional (FN), el partido de extrema derecha que fundó el padre de la candidata Marine Le Pen, un reconocido negacionista y filonazi.

"El FN no tiene ninguna legitimidad para homenajear la memoria de las víctimas del facismo. Que se vayan", reclamó uno de los voceros del acto, según reprodujo el diario Ouest-France.

Lejos de los homenajes de las víctimas del Holocausto, seguramente para evitar este tipo de situaciones, Marine Le Pen continuó su acelerada campaña para conseguir el apoyo de los votantes de la izquierda.

La líder de extrema derecha se trasladó hasta el sur del país, donde se encuentra la usina de Altéo, famosa en los últimos tiempos por lanzar sus residuos al Mediterráneo, una denuncia ambientalista que tuvo mucha resonancia en el país.

 

 

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