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Lean bien la resolución de la ONU

Lean bien la resolución de la ONU

j. j. Goldberg, Forward

Las relaciones entre Israel y Estados Unidos se hundieron el viernes en su punto más bajo en años después de que el gobierno de Obama declinara vetar una resolución en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas declarando los asentamientos de Israel en Cisjordania como ilegales en virtud del derecho internacional.


Los líderes israelíes reaccionaron con furia. Una declaración de la oficina del primer ministro calificó la resolución de "vergonzosa" y dijo que Israel no la  acataría. "El gobierno de Obama no sólo falló en proteger a Israel sino que colaboró ​​con la ONU contra Israel".


Yair Lapid, del partido opositor Yesh Atid, declaró que Israel está unido en contra de la resolución y que "con respecto a la votación de la ONU no hay división en Israel entre la oposición y la coalición".

 

El Partido Laborista y el presidente de la Unión Sionista Isaac Herzog,  condenó la resolución, pero culpó a Netanyahu por seguir políticas que dejaron a Israel aislado.
 
  En los Estados Unidos, la votación fue condenada por los líderes del congreso de ambos partidos y por los jefes de las organizaciones judías más conocidas.

 

La Liga Anti-Difamación dijo que estaba "indignada por el fracaso de Estados Unidos de vetar esta resolución sesgada y poco constructiva del CSNU". El Comité Judío Americano estaba "profundamente decepcionado".


Las organizaciones de izquierda tomaron otro camino. Los estadounidenses  de Shalom Ajshav saludaron la votación de la ONU, diciendo que la resolución "es pro-Israel en el sentido más profundo del término, apoyando la existencia y seguridad de Israel,  en contra de quienes de quienes sacrificarían  su vida para ver a los asentamientos de pie.  J Street elogió la decisión estadounidense de abstenerse en lugar de vetarla afirmando que la resolución de la ONU "reafirma la necesidad de una solución de dos Estados y pide que se detengan las acciones de ambas partes en aras de socavar las perspectivas de paz".

 


De hecho, la resolución no dice mucho que no se haya dicho  antes. Condenó a los asentamientos israelíes en Cisjordania -incluyendo Jerusalén oriental- como ilegales "bajo el derecho internacional" y "un obstáculo importante para lograr la solución de dos Estados y una paz justa, duradera y global".
 
 Si hubo algún cambio en el tono, fue en los golpes que  recibieron los palestinos por sus contribuciones al estancamiento. La resolución dice que los imperativos para combatir el terrorismo y "condenar claramente todos los actos de terrorismo" son "obligaciones bajo el derecho internacional", poniendo de manera efectiva las quejas de Israel sobre el comportamiento palestino en el mismo plano legal que la queja palestina sobre los asentamientos israelíes.

 

También citó al derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario" como bases de la obligación de "observar la calma y la moderación" y "abstenerse de acciones provocativas, incitación y retórica inflamatoria".


No se puede pasar por alto los golpes que los palestinos recibieron.  Estos ni siquiera fueron mencionados por su nombre en esos pasajes, aunque la intención era bastante clara. Israel, por otra parte, tenía sus manos atadas.


Sin embargo, no debe ignorarse que la resolución -una iniciativa palestina que fue ampliamente redactada por Egipto con la contribución de la Liga Árabe- condena el terrorismo palestino y la incitación al odio además de condenar  la construcción de asentamientos israelíes. También es digno de mención que la condena de los asentamientos se ve repetidamente enmarcada en su ambición de lograr un acuerdo de paz que creé dos estados y, como dice el preámbulo, la "visión de la ONU de una región en la que dos Estados democráticos, Israel

y Palestina, vivan codo con codo en paz dentro de fronteras seguras y reconocidas ".

 

Ese tipo de encuadre, en que el propósito del ejercicio es asegurar el bienestar tanto de los israelíes como de los palestinos, no estuvo siempre presente en las declaraciones de las Naciones Unidas sobre Israel por lo tanto parece reflejar los términos cambiantes del conflicto - específicamente, una aceptación en el lado árabe de que cualquier resultado final incluirá inevitablemente un Israel seguro y reconocido.


En ese sentido, la resolución puede verse parcialmente como una victoria israelí, al menos a largo plazo. Eso no cambia la óptica de la acción U.N., en la que los palestinos volvieron a utilizar su abrumadora ventaja en la arena diplomática para darle a Israel un revés. En el tablero de ajedrez más grande del conflicto israelí-palestino, Israel tiene la abrumadora ventaja sobre el terreno mientras que los palestinos tienen la ventaja en el ámbito diplomático. Cada lado actúa como si su propia ventaja fuera parte del orden natural.

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