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La manera judía de superar el dolor de la pérdida irreparable

La manera judía de superar el dolor de la pérdida irreparable

180.com.uy

El sector de Oncología del Hospital de Clínicas recibe una vez por semana a músicos que tocan para los pacientes que esperan su tratamiento, los internados y quienes están realizándose la quimioterapia. Los conciertos fueron impulsados por Diego Goldsztein, quien pensó en la idea luego de perder a su hija en un accidente.

“La primera experiencia fue espectacular. Se dio hasta que los pacientes se pusieron a bailar entre ellos e invitaron a los médicos y enfermeros”, dijo a 180 Diego Goldsztein, impulsor de los conciertos para enfermos de cáncer en el Hospital de Clínicas y el Instituto Nacional del Cáncer (INCA).

Goldsztein es pianista, tiene dos discos publicados: uno de canciones tradicionales judías hechas con arreglos de jazz y otro de música infantil, también orientado al jazz, dedicado a sus hijas. Actualmente, se encuentra trabajando en un tercer disco que será sólo de piano con músicas originales suyas, inspirado en la tragedia que representó el accidente de tránsito en el que falleció su hija de ocho años el pasado diciembre en Punta del Este. “La idea es hacérselo llegar a familias que estén pasando por situaciones similares a la que nos pasó a nosotros”, comentó.

El músico contó que en algunas comunidades judías se acostumbra que se hagan acciones en el nombre de la persona que falleció “como manera de elevar el alma y seguir adelante con actos en nombre de quienes no los pueden hacer físicamente”. A raíz de eso, y por medio de su cuñado que trabaja como cantante litúrgico en The Conservative Synagogue de Westport, Connecticut de Estados Unidos, los miembros de ese grupo decidieron enviarle fondos para que pudieran realizar acciones sociales en nombre de su hija.

La idea de Goldsztein fue llevar música en vivo a centros oncológicos para que la escuchen los pacientes de cáncer mientras se están realizando la quimioterapia, cuando están en la sala de espera, los que están internados y sus familiares que los acompañan. Para el pianista, la música “puede ayudar a pasar un tratamiento que puede ser doloroso y reducir la ansiedad del momento”.

La conexión con el Hospital de Clínicas se dio a través de su madre y su tía, que son “Damas rosadas” voluntarias allí, ayudando al personal médico y asistiendo a los pacientes. Ellas le presentaron al doctor Gabriel Krygier, catedrático de Oncología, a quien le planteó su idea, recibiendo inmediata aceptación.

Así se dieron los primeros dos conciertos los martes en el Clínicas, con el cellista y acordeonista Juan Rodríguez y Luis Schiffino en el violín, interpretando un repertorio de música clásica, folclore y canciones populares alegres. “Generó mucha alegría. Al punto que desde el hospital están súper entusiasmados y tratan de que no fallemos un martes en ir”, dijo Goldsztein.

Viendo la buena aceptación, el pianista avanzó en su objetivo que era llevarles música a enfermos en estado más avanzado, que estuvieran internados sin la posibilidad de salir del centro médico.

Le sugirieron el Instituto Nacional del Cáncer (INCA) porque allí “los que están internados difícilmente van a poder salir y menos van a tener energía para poder ir a un concierto o un espectáculo”, a diferencia del Clínicas donde hay muchos pacientes ambulantorios.

Este viernes se realizó el primer concierto en el INCA, con Juan Rodríguez y Fabián Pietrafessa en el clarinete. Los músicos tocaron en una sala de espera, donde algunos pacientes se compenetraron con el espectáculo, acompañando el ritmo mientras tamborileaban en las sillas. “Cada paciente va a salir de su cuarto para ir a un lugar, es como que se preparan para ir a un espectáculo dentro del hospital. Es muy loco pero al mismo tiempo genera un gran bienestar”, dijo el impulsor.

Una de las premisas de Goldsztein es que los músicos deben cobrar por su actuación, para que se lo tomen como cualquier recital que brindan en un concierto. “Si bien muchos lo podían hacer de forma honoraria si se los pedía, mi idea es que el músico tenga a esto como un trabajo, y así se pueda exigir que el espectáculo sea de la misma calidad que uno en el Solís con la Filarmónica”, comentó.

Las actuaciones han sido financiadas gracias a los fondos enviados por la comunidad en la que canta su cuñado en Estados Unidos pero están buscando nuevos donantes para poder expandir el programa a otros centros o hacerlos con más asiduidad. Actualmente, están negociando la instalación de un sistema de música funcional en el sector de Oncología del Clínicas, gracias a un donante que aportó los fondos.

Goldsztein es un creyente en el poder de la música y ha visto su efecto en estos primeros conciertos: “hay gente que se emociona, que está sola. La música llega a mover fibras como no lo pueden hacer las palabras”.

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