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Globalización ¿favorece a todos? o a los poderosos?

Globalización ¿favorece a todos? o a los poderosos?

El mundo sin fronteras

 

 

                                                                                  Cr. Isaac Markus

 

 

            Los partidarios de la globalización fundamentan su mensaje positivo haciendo referencia a su participación en la creación de “un mundo sin fronteras”. Así lo ha manifestado recientemente el creador de Facebook, una de las multinacionales que ha crecido en forma sideral montada en el tren de la globalización.

           

            Un mundo sin fronteras equivaldría, o al menos ese es el mensaje que deja entrever, a un mundo en el que los seres humanos tienen menores diferencias entre sí, en el que los motivos para generar conflictos o guerras disminuye. En otras palabras,  la globalización estaría generando la antesala para ese mundo de concordia universal que todos deseamos.

 

            Pero a qué fronteras se está refiriendo en realidad?  Probablemente solo a las fronteras de comunicación y de acceso a productos. No hay obstáculos, al menos en una buena cantidad de países para que las comunicaciones vía Internet se viabilicen con la mayor facilidad o para el intercambio internacional de productos. Pero no sucede lo mismo con las otras fronteras: las culturales, religiosas, políticas, y las que tienen que ver con la distribución de la riqueza entre los países. El fenómeno al que se ha llamado globalización no elimina esas otras fronteras y por el contrario, concentra los beneficios en un número cada vez más pequeños de empresas y países privilegiados.

 

            Acceder a los productos que le llegan a menores precios por ser fabricados por empresas multinacionales en países con mano de obra barata no es suficiente compensación para quien perdió su trabajo porque la empresa donde trabajaba cerró por no poder competir. La ilusión de que se estaría generando “un mundo sin fronteras” desconoce que cada país debe enfrentar con sus propios recursos las necesidades de sus habitantes, que las empresas multinacionales si bien no responden a un país determinado suelen reportar sus ganancias y beneficiar a los países donde tienen sede, que los países pequeños están en notoria desventaja frente a los más poderosos, y que en definitiva, la globalización, como una ramificación más de las teorías de Darwin, termina beneficiando solamente a los poderosos. Otra cosa sería una globalización organizada con un criterio de equidad, pero esta sería una más de las utopías humanas.

 

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