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Ernesto Kreimerman en respuesta a "Contradiciones filosóficas de ser de izquierda"

Ernesto Kreimerman en respuesta a "Contradiciones filosóficas de ser de izquierda"

Foto: Donde quedo la izquierdaq

 

http://www.mensuarioidentidad.com.uy/uruguay/mis-contradicciones-filosoficas-de-ser-de-izquierda-hay-una-izquierda.
Nuestro director Mauricio Zieleniec, recibe una carta para publicar cuestionando algunos conceptos, del artículo arriba mencionado.

Respuesta al artículo arriba recibida 

 

Ernesto Kreimerman

¿Quién dijo que sería fácil y sin contradicciones?

 

Son las tensiones de los cambios...

 

Estimado Mauricio; leí tu artículo “Mis contradicciones filosóficas de ser de izquierda. ¿Hay una izquierda? - Demasiado importante para no leerlo”. Sin embargo, me quedé con la sensación de que más que un análisis se trata de un estado de ánimo. Comprensible sí, pero no un análisis sereno como los que nos tienes acostumbrados, sino expresiones de disconformidad con la realidad. Ya Sartre advertía, palabra más-palabra menos, que no hay nada más frustrante que la realidad.

 

Lo primero es lo primero: no hay una izquierda, hay muchas. Tantas como personas involucradas. Pero no es menos cierto que sí hay una, la que surge del resumen, del acuerdo, de los diversos, y resulta ella nuestra experiencia singular. Dicho de otro modo; hay tantas miradas de izquierda enriqueciendo a la izquierda, que ella es una y es todas. Se retroalimentan para crecer. Y el resumen, es la síntesis y el compromiso de acción de todos. La acción unitaria es importante en tanto fuerza dinamizadora. Por ello, hay que construir ese consenso y más importante aún, es pensar en el día después de las resoluciones.

 

Me sorprendió tu cita de Marx acerca de la religión...la referencia así, tan reduccionista, aún más. Ordenemos un poco esto: en cierto modo, sí, el socialismo es una utopía...en el sentido sansimoniano….incluso en el serratiano, poético. ¿Acaso hay una mejor formulación de la utopía que la canción del catalán? “Sin utopía  la vida sería un ensayo para la muerte…”. Pero el socialismo que inspira a las organizaciones obreras y de trabajadores a lanzarse a la lucha política, a pelear y conquistar espacios de poder, es otra cosa. Tu bien sabes que refiere a un sistema de organización social y económica que aspira a la socialización de los medios de producción para alcanzar una sociedad más justa, libre y solidaria. Tan cierto esto como que el socialismo significa profundidades diferentes para personas diferentes.

 

Pero volviendo a la cita de Marx...tomada de la Contribución a la crítica de la filosofía del Derecho publicada en 1844 el propio Marx fija la profundidad de su afirmación y la aleja del reduccionismo de un eslogan de campaña: “La religión es el opio del pueblo. La superación de la religión como la dicha "ilusoria" del pueblo es la exigencia de su dicha real. Exigir sobreponerse a las ilusiones acerca de un estado de cosas vale tanto como exigir que se abandone un estado de cosas que necesita de ilusiones. La crítica de la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas que la religión rodea de un halo de santidad”. Y refuerza el concepto: “La religión es solamente el sol ilusorio que gira en tomo al hombre mientras éste no gira en torno a sí mismo”.

 

Digamos algo más: la dualidad religión/opio no es original del genial Marx. En sentido estricto, ya estaba en los escritos de Kant, Gottfried von Herder, Feuerbach, Bauer, Hess y Heine. Sólo por incluir una cita concreta, vayamos a una brevísima de Hess: “la religión puede hacer soportable (...) la infeliz conciencia de servidumbre...de igual forma el opio es de buena ayuda en angustiosas dolencias”.

 

El hecho de poner sobre la mesa esta cita de Marx puede hacer pensar a un distraído lector que para Marx, y también para Engels, la religión ocupaba sus preocupaciones y sus escritos. Por el contrario, Marx y Engels en “La ideología alemana” (1846) precisamente cuestionaron la pretensión de ver a la religión como el “enemigo principal”: “y mientras los franceses y los ingleses se aferran, por lo menos, a la ilusión política, que es ciertamente la más cercana a la realidad, los alemanes se mueven en la esfera del “estado puro” y hacen de la ilusión religiosa la fuerza motriz de  la historia...Esta concepción es realmente religiosa”.

 

Para profundizar sobre la mirada dialéctica de Marx y Engels acerca de los fenómenos religiosos, se puede recurrir a “Las guerras campesinas en Alemania” y “Contribución a la historia del cristianismo primitivo”. Y si se desea una mirada más, sin dudas resultará interesante recurrir al gran Antonio Gramsci.

 

El siglo XX y nosotros hoy

 

Vuelvo a discrepar; el socialismo no murió “con la caída cuantitativa de la clase obrera, caída o desaparición, muere con la creencia de un eterno retorno en un paraíso obrero-terrenal”. El socialismo implosionó porque se olvidó, desde la era stalinista, de que el socialismo es libertad. Y ello no se limita a cuestionar las purgas violentas (que por supuesto,deben ser cuestionadas), sino al imperdonable error de haber ahogado, asfixiado, la capacidad creativa y transformadora del hombre, y de sus organizaciones. Olvidaron poner, como escribiera Mario Benedetti “el acento en el hombre”.

 

El impacto del “socialismo real” o del “bloque socialista” aún no ha sido asumido en su justa dimensión por los distintos actores políticos, sociales y culturales. No tengo duda que su trascendencia es de una estatura solamente comparable a la de la Revolución Francesa. Y aunque ésta fue apenas de 1789 a 1799, la intensidad de sus cambios fue tremenda y aunque es demasiado reduccionista anotar tres hechos fundamentales, éstos son bien ilustrativos de la misma: el derrocamiento de Luis XVI, la abolición de la monarquía y la proclamación de la Primera República. Todo ello se expresó en la Asamblea Constituyente, en la Declaración de los derechos del hombre y ciudadanos, la Asamblea Legislativa, la Convención y el Directorio, generando pasiones que tiñeron de sangre los sueños de "Liberté, Égalité, Fraternité, traduciéndose en intensas polémicas que hasta hoy no se han saldado.


Falta evaluar y ponderar en su justa dimensión cuántas de las luchas sociales y políticas resultaron victoriosas en las diferentes geografías del planeta por la existencia de aquella dimensión binaria del mundo, que todo lo reducía pero también lo simplificaba y exponía en una dimensión perceptible.

 

Permíteme recordar, a manera de acotación, que el Frente Amplio no tiene una definición por el socialismo, si no por las transformaciones sociales. El Encuentro Progresista es el resumen de varias décadas de acumulación de experiencias políticas, de tensiones y de unidad, de aciertos y errores, que privilegiando la unidad de la coalición cuya consistencia está en su condición de movimiento, lleva ya más de una década de transformaciones a nivel nacional. No todo han sido aciertos….pero han sido los más. No todo ha sido fácil...más bien lo contrario, ha sido y es muy difícil. No todo ha sido al ritmo deseado...más bien lento porque siempre se aspira a mejorar a ritmo más intenso. ¿Acaso alguien creyó que podía ser rápido, bueno y fácil? No lo creo.

 

No se trata de conformarse con lo hecho. Pero sí de valorar lo alcanzado en su dimensión. A veces satisfactoria, otras no.

 

El Frente Amplio ha sido y es una “fuerza política de cambio y justicia social; de concepción progresista; democrática, popular, antioligárquica y antiimperialista; y conforma una organización para la acción política permanente con el carácter de coalición y movimiento sobre bases de respeto recíproco de la diversidad ideológica, funcionamiento democrático y unidad de acción”. Todo esto significa mucho, pero no es el socialismo ni nada que se le parezca. Si es, y enhorabuena, un proceso de transformaciones muy importante… tan democratizador como imperfecto y contradictorio.

 

Refieres a los irritantes paros en la educación...y porqué los docentes no van a sus gremios a ponerle coto a esta estrategia suicida e improducente de unos pocos? Es muy importante recordar que las decisiones se toman en las asambleas. Ahí es donde hay que dar el debate, exponer argumentos, marcar otro rumbo y poner a consideración otra mirada de esa misma pasión por los cambios. Cuidando la herramienta gremial, pero inundando las asambleas gremiales de docentes, para enriquecer el debate y marchar por rumbos constructivos. Eso sí será progresista. El punto no son ellos, los otros, sino nosotros. En todo caso, y retomando tus apreciaciones, lo supuestamente irritante no debería ser los paros dispuestos por las asambleas gremiales en el ejercicio de sus facultades, sino la pasividad de aquellos que, teniendo derecho para asistir a las mismas, permiten que eso suceda sin proponer ni concretar medidas alternativas.

 

Finalmente, el futuro es una construcción colectiva o no es. Entonces, hay que apostar al fortalecimiento y acumulación de la herramienta política de los cambios. Hay que revisar planteos que vienen de situaciones que ya no existen, porque se las ha transformado, pero parece que no hemos internalizado esta nueva realidad. ¿Qué significa reclamar recuperación salarial cuando estamos frente al mayor salario real de la historia del país? El discurso en ciertos asuntos no refleja la realidad, ha quedado vacío, obsoleto. Hay que reanalizar la realidad porque hay otras agendas posibles y necesarias.

 

Las reformas de primera hora casi todas han sido hechas, y de ellas hay que sacar enseñanzas. Ahora hay que profundizarlas, y eso requiere fijar nuevas metas, mayor rigor técnico y político, trabajo métodico y persistente en la persecución de objetivos, tener presente de dónde venimos y en donde estamos para recordarnos siempre el trayecto recorrido, soñar con nuevos objetivos, ilusionarnos con nuevas victorias, definir consignas propias de esta hora y de este tiempo. Ir a más, e ir con todos.

 

Las transformaciones concretadas ya son un dato de la realidad. Los problemas son la agenda de hoy, la de cuestiones a encarar. Resolverlos con sentido democratizador y trabajo colectivo es el desafío de la hora. Y participar… porque participar es necesario para dar nuevo impulso a las transformaciones. El impulso transformador no es lo mismo con la gente participando, opinando, cuestionando, que dejando a unos pocos con carné a cargo de la tarea.

 

A modo de cierre, dejame volver a Serrat: “todo está listo/el agua, el sol y el barro/pero si falta usted no habrá milagro”.

 

 

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