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Complejidad de dificultades entre Venezuela y Colombia

Complejidad de dificultades entre Venezuela y Colombia

América Latina: La frontera más caliente

La frontera entre Colombia y Venezuela, de más de 2.000 kilómetros de longitud, era hasta hace poco una de las más dinámicas de América Latina. En los mejores momentos de la década pasada, el intercambio comercial bilateral alcanzó los 5.000 millones de dólares anuales. Pero esos flujos comerciales –al menos los legales– se han desplomado desde que en agosto el presidente venezolano, Nicolás Maduro, ordenara cerrar varios pasos fronterizos , tras acusar a “paramilitares colombianos” de un ataque a miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), encargada del control de las fronteras.Seguramente intereses gigantes de contrabando fluyen por su frontera.

 

La actual situación que estamos con las medidas tomadas por el Gobierno de Venezuela en la frontera con Colombia tiene gran parte de su origen en las dificultades económicas que el país vecino afronta desde hace varios años y que se refleja en una inestabilidad social.

No se nos olvide el impacto del precio del petróleo. Colombia ha tomado medidas oportunas pero dolorosas para afrontar esta nueva realidad petrolera con una austeridad inteligente en el marco de una regla fiscal, como por ejemplo el recorte de 17 billones en su plan de inversión para los próximos cuatro años. Esto  permite mantener un déficit estructural para el gobierno colombiano de 2,2% para el 2015. Mientras tanto, durante las épocas de bonanza petrolera nuestro Venezuela desaprovechó casi una década de precios del petróleo en niveles históricamente altos para balancear sus finanzas públicas.

Se evidencia un manejo de la política fiscal del vecino país en los últimos años en busca de estimular infructuosamente el crecimiento, lo que ha derivado en un resquebrajamiento de la sostenibilidad fiscal. De acuerdo con estimaciones del FMI, se prevé que en 2015 el déficit fiscal del gobierno general venezolano ascienda a 20% del PIB, con gastos equivalentes al 43% del PIB. Peor aún, de acuerdo al FMI el déficit fiscal primario equivaldrá a 17% PIB, y el presupuesto de Venezuela encuentra equilibrio con US$ 160 por barril, mientras que hoy estamos por debajo de US$ 43.

El hueco fiscal resulta de problemas estructurales asociados a una expansión desmedida del gasto, generando una carga fiscal insostenible sobre las finanzas públicas. Entre ellos, sobresalen dos inflexibilidades: un incremento de más del doble en el costo de la nómina estatal durante los últimos 16 años (según la revista The Economist) y el hecho de que el gobierno destina casi la mitad del presupuesto al pago de subsidios (24,1% del PIB en 2013). Además, según The Economist, la inflación en Venezuela terminó cerca del 90% en 2014, y podría llegar a niveles del 150% en este año, lo que se refleja en una marcada escasez de bienes de los principales bienes básicos para los consumidores. Esta hiperinflación es la inevitable consecuencia del desmantelamiento del aparato productivo interno y de una política fiscal deficitaria que se financia con emisiones de dinero sin respaldo por parte del Banco Central de Venezuela. El alto nivel de subsidios venezolanos lo hace aun peor: un galón de gasolina en Venezuela cuesta 80 pesos colombianos, mientras que en Colombia cuesta 8.200 pesos. Lo que acarrea contrabando y alejamiento de divisas venezolanas en los subsidios de productos , que terminan en especuladores ilegales fronterizos.

Parte del conflicto está radicado entre los problemas fiscales venezolanos y la masiva ola de contrabando hacia Colombia

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